martes, 2 de julio de 2019


La sal de mis cadenas se abrazan al metal
y se quiebran con el gesto de mis manos
al acariciar
las letras de este teclado
que hoy pretende sonar,
para vomitar mis traumas
y envolverlos en cristal.
No hay un Dios que nos afixie,
ni demonios que exorcizar,
no existe más que una nada
que avanza por avanzar.
Dejemos de sernos fiel,
a los ojos de la luna,
y dudar de la fortuna
de los que parecen querer,
no es una carta oscura,
ni siquiera una canción,
no transcribo versos entre suturas...
Ya finalizo esta mierda,
no hace falta decir más,
ni mentiras ni susurros,
me tocará despertar...
Despertar atado sólo,
con mil eslabones de sal,
y llorar agüita dulce
si recuerdo lo que es llorar,
después seguiré dormido,
fingiendo ser uno más
hasta ahogar mis gritos
donde los pueda ahogar...

lunes, 6 de mayo de 2019

Me gustan los cómics,
siempre me gustaron,
y disfruto como un niño con las películas de superhéroes.
Tal vez no sea acertado verbalizarlo,
tal vez no sea apropiado,
pero es la verdad.
A veces cuando me miro en el espejo
apenas puedo recordar cómo era entonces,
cuando realmente creía que el mundo
se podía explicar desde los tebeos,
cuando sabía quién era el malo,
y poco importaban sus razones,
era su naturaleza.
Ese niño,
ese niño gordo y estúpido
debió perderse en las calles de Gotham,
y jamás volvió.
La parte vacía que desde entonces
se arratra por las realidades aparentes
no es más que un castrado emocional
que pasea cojeando
por el lado casposo de la vida,
un Allan Felix que observa la escena
sin interactuar,
que digiere las matanzas en televisión,
y sólo se indigna si las víctimas
se parecen a los protagonistas
de sus series favoritas.
Hoy medio mundo se muere de hambre
para que el otro medio
pueda subir fotos de sus abdominales en Instagram,
y nos llevamos las manos a la cabeza,
y nos hacemos los indignados
cuando alguien se inmola en la vieja Europa.
Soy el rey de los hipócritas,
portavoz autonombrado de los superficiales del alma,
miro hacia el norte si el hedor del sur
me estropea la mañana,
soy el fiel esclavo de la arrogancia.
Las líneas que separan luz y oscuridad
se prostituyen por falta de perspectiva.
¿Cuándo olvidamos que somos animales?,
¿cuándo olvidamos que somos incapaces de amar
más allá de la puerta del dormitorio?.
Me gustan los cómics,
siempre me gustó saber que hay personas
que sólo quieren ver el mundo arder,
aunque no sea cierto.

jueves, 25 de abril de 2019

Viernes de San Miguel,
desde la turbia luminiscencia del espejo
Walter White cocina su pócima,
observas la escena
tendida en el sofá,
en camiseta y ropa interior,
acaricias el mando a distancia,
se desliza travieso entre tus piernas.

Respiro la escena,
inhalo,
ascenso primario, desnudo,
aislado.
Entre árboles perdido
en este manglar de cemento,
me alzo impertinente
bajo el cielo ceniciento.

Las olas impresas en tu muslo
se erizan,
cobran vida las blancas espumas,
y el algodón se oscurece,
arqueas la espalda,
titilan los astros a lo lejos
mientras recitas mis versos
mas tristes,
aquellos que intento descifrar
cuando haces fuego en mi alma,
un recurso caduco que se desprende,
mientras desciende el cuerpo
de la babosa
por los espejos castrados
y susurras un "te quiero".

Una mentira.


Una mentira suave
y ácida,
como tu coño,
cuando murmura agua
al roce de mis labios.

sábado, 6 de abril de 2019

Me sonríes desde el umbral, es una sonrisa dulce, cálida, casi homicida...

En la calle está lloviendo,
Madrid no se merece esta lluvia sanadora,
pero llueve,
y las golondrinas, recién llegadas del reino de Golondria,
se esconden entre las hojas aceitosas de los árboles.
Sabes que siempre soñé con ser gato,
y me miras,
buceas en mis cloacas,
sabes que pienso en desnudarte,
que añoro el sabor de tus jadeos,
el contorno desquiciante de tus labios verticales,
y mantienes la mirada disfrazando de tristeza
el asco que te produzco.

No podría tenértelo en cuenta.

En Madrid sigue lloviendo y los edificios se estremecen,
no son charcos lo del asfalto,
son pozos de lágrimas de ojos mortecinos,
miento si digo que son los míos,
los chicos no lloran,
vuelvo a mentir,
soy yo el que no puede hacerlo.

Escucho los susurros del viento,
envenenan los mentideros,
eras el látigo que buscaba ulcerar la podredumbre,
lo intentaste al menos...

...y se agradece.

Tal vez el reflejo que vomita el espejo es tan sólo un motivo,
un destello de crudeza adherido en la fina piel del miedo,
y tú sólo quieras acariciar mis manos,
besarme las mejillas,
mientras prosigo en el empeño de derribar imperios a cabezazos,
tiñendo de rojo las aceras,
regando las flores raras,
impotente ante la descarnada bofetada de tedio
que esquivo cada noche.

Descienden mis pensamientos desde la cima de este montículo,
y se desvanecen las ideas, traicionando uno a uno
los preceptos morales que jamás me creí,
quisiera destrozar el coche contra la pared,
como en aquella película de Fatih Akin,
o perderme en las Cascadas del Purgatorio
con una botella de Bourbon y una caja de diazepam,
tal vez sea sólo un cobarde que se siente aislado,
un botellazo en la boca,
un retrasado que quiso adentrarse en la profundidad de tus ojos
y quedó atrapado en la imposibilidad.

lunes, 18 de marzo de 2019


Todo el mundo sabe que soy mentira,
que diluyo en versos mi desnudez,
un especímen vacío que se ahoga
escarbando aplausos en el desierto,
todo el mundo sabe que me conoces,
que quiebras mi mente con sólo mirar,
que me derramo por las aceras
cuando no puedo controlar las ganas
de huir.

Siempre, siempre es una necedad,
un atisbo de verdad,
que se descontrola y choca contra el espejo,
no existen rodeos, no existe piedad,
cuando el agua hierve dentro de la cueva helada
que habitamos juntos.
Toda las caricias son recuerdos sin alma
que reflejan días mejores,
cuando me erguía sin problemas
ante la tempestad,
tú sonreías, eras mi reina,
tú sonreías al despertar,
devorábamos planetas sin movernos
de la cama.... siempre.

Ahora ya es tarde, todo el mundo sabe
que el juego está corrupto,
se alzan los muros que separan ideas,
los íntegros mueren atravesando fronteras,
recordando versos quebradizos de metal,
todo el mundo sabe que en las paredes
los corazones rotos son manchas de humedad,
tú bailarás desnuda en tus desiertos
mientras trato de enfrentar que somos los malos,
que sobre nuestras cabezas blancas
sobrevuelan dioses sin escolarizar...

los mismos de siempre sostendrán el techo
mientras se hunden los cimientos.

jueves, 28 de febrero de 2019

Dime qué buscas,
si tienes alguna idea,
dime qué buscas en los días de frío azul,
ves arder el horizonte sin sentir el calor,
el aire es frío y limpia tus pulmones,
sólo somos motas de polvo que bailan
distintas canciones,
dos chispazos que se sumergen en un mar de aceite.

No es una tarde más,
no es una tarde más en Stupid Town,
me observas huir,
soy el monstruo que camina mirando el suelo.

Entre las olas que limpian el viento,
quieto ante la tempestad,
siento la escarcha en el estómago,
siento como la realidad
se hunde a plomo,
se vuelve coral.

Dime la verdad,
asiente si entiendes mi nuevo idioma,
eres de cartón,
te dibujé aquella noche,
cuando las estrellas se cansaron de brillar,
cada trazo, es una herida de tiza
en mi piel,
cada azul relámpago en tu mirar
una ventana por romper.

Es preciso asumir costes
para no infravalorar el final,
y disfrutar frente al muro de hormigón.

Dime que buscas,
y cuando lo encuentres
aparece sin avisar,
golpéame fuerte, vomita la magia,
arcadas de bruma gris...

...sabes que sueño con regresar,
sabes que muero por regresar,
sabes que no existe vuelta atrás,
que el monstruo nunca devolverá
los huesos.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Recorro la senda que marcaron los astros,
aquella que serpentea sinuosa
entre los acantilados,
la que se desliza entre arroyos fecales
y pozos de muerte.

Apenas me detengo a contemplar el paisaje,
las deprimentes escenas detenidas en el tiempo,
escenas de otras épocas,
lejanas, ten lejanas que aún queman
la piel.

El viento arrastra hojas marchitas,
amarillentas páginas del diario comatoso
de un gris funcionario,
sonrío al leer "soy un mierda",
y entonando una coplilla adapto la letra:
"soy un mierda, sabes que soy un mierda,
soy un mierda, sabes que soy un mierda,
soy un mierda..."

Es entonces, sin buscarlo ni quererlo,
cuando muto en mórbido humano postrado
en el ataud de una cama que huele a orines,
a través de la ventana observo el desfile,
muchachas preciosas de piernas largas,
de ojos azules, de pechos generosos,
de mirada triste   ,
cada una de ellas sonríen satisfechas frente al escaparate.

-las voces me confunden cuando es tu voz la que se pierde
las voces me irritan si es mi voz la que se escapa-

Balanceo mi cuerpo al compás
de una marea de grasa,
reviento el suelo, me alzo dolorido,
lanzo piedras contra el muro de cristal,
soy un primate autista
que trata de comprender el valor
de una gota de lluvia.

Ellas me observan divertidas,
se contonéan con trazos etéreos y delicados,
me devuelven pedazos de alma envueltos
en papel de espejos.

-el aroma de la indiferencia-

Entonces consiento partirme en mil esquirlas
y ascender a la inmensidad del cielo
para jugar a emparejar estrellas
con recuerdos.

domingo, 17 de febrero de 2019


El cielo se inflama
si ella cabalga
a lomos del olvido,
se inflama y desata
los anaranjados chillidos
del apocalipsis.

Recuerdo su mirada
perdida,
tan pequeños los ojos,
escondidos
tras las huellas
de la memoria.

Descendía
desde los puntos ciegos
una luz negra,
brillante,
que al deslizar por sus mejillas
condensaba en aguas marinas,

se vaciaba desbocada sobre el asfalto.


Un cuerpo de niña
que dibujaba cordilleras
con tinta de humo,
que marcaba las muñecas
rendida en el viscolatex,
y contaba las canas
que brotaban
de mi gesto profundo.

Presentiste el final
del cuento,

y reías,

reías convencida del patetismo
de una situación anómala
que reflejaba torrentes
de negro lodo
en el espejo.

El cielo se inflama
si ella cabalga,
desnuda,
como la noche
a lomos del viento,

si desprenden las flores
aromas de luna,

y se entierran
las penas
en las catacumbas
del alma.

miércoles, 13 de febrero de 2019


Aun no amaneció y tú me esperas en la plaza,
la gran carpa dorada abraza tu muslo
y desde la acera
apenas comprendo
por qué estás
ahí.

La situación es un caos de emergencias esfervescentes,
el choque de los fractales
contra los escarpados acantilados
generan vórtices ilusorios de catarsis sísmica,
y en el epicentro de dicho paradigma,
debiste tropezar
y caer en mis brazos.

Recuerdas mi sonrisa cálida
esa que te hizo sentir en casa,
y yo,
que siempre he sido muy pasional,
me limito a imitar a las hienas
mientras aprieto el gatillo:
                - Podría ser tu padre,
                  y si tu madre se parece a tí
                  me hubiera encantado follármela.

Pero te lo tomas a broma,
y entre risas muerdes mi labio inferior,
tan joven,
tan torpe,
no captas la urgencia,
la necesidad imperiosa de bañarme en tu desprecio
y saborear de tus labios
cada insulto,
cada maldición.

El mayor gesto de amor que jamás pudiera concebir
se basa en la necesidad de alejarte,
y que comprendas que veinte años es un mundo
que necesitas explorar sin mi.

jueves, 7 de febrero de 2019

Nunca supiste que planeta habitaba,
sabías que me interesaban las alteraciones magnéticas
en las estrellas próximas a Alfa Centauri,
y que prefería el pez mantequilla cuando íbamos a cenar al japo.

Imagino que sospechabas de mis poderes especiales,
esos que de vez en cuando utilizaba
para derrotar al calvo gilipollas que se escondía
en el espejo,
yo te decía que todo poder conlleva una responsabilidad,
y te reías a todo pulmón,
haciendo aún más tediosas las resacas.

Pero no,
no me llegaste a conocer,
es cierto que sabías cómo me gustaban las mamadas,
y que era disciplinado y aplicado
cuando de tu orgasmo se trataba,
creías que mi sueño era follar como Bukowski,
y como si fuera Bukowski follábamos,
pero no existía un gramo de verdad
en el más desnudo de tus gemidos.

Yo sólo quería morir perdido en tus ojos,
lo demás,
eran fuegos de artificio.

Recuerdo el verano en Cadiz,
por algún motivo seguías mis pensamientos por el paseo marítimo,
yo,
que soy un poco imbécil,
trataba de ocultarlos,
los escondía bajo las telas de colores,
los difuminaba con el humo denso de las flores,
pero obstinada como nunca
hervías en deseos de violar mi psique
con tu vibrador de ectoplasma.

Así fueron pasando días, meses, años...
y de tanto quererte acabé herido
de desilusión,
mientras tú te volvias Venus de Milo, desesperada
por abrazar tempestades.
Nunca supimos decirnos adiós,
tuvo que venir el puto cáncer a deshacer
los ovillos de esparto.
Es curioso cómo ahora tu recuerdo
trepa por mi estómago como una lagartija
que se muere de frío.

Pero no te echo de menos,
porque me prohibiste mentirte
el día que me obligaste a odiarte.

martes, 29 de enero de 2019

Los ventanales son arruyos de luna que se pierden en la noche,
guiños ambarinos en la quietud de la calle.

Dos animales lamen las heridas de su piel renovada,
dos animales de mirada triste,
salvajes.
Locos atrapados en redes de cristal,
que buscan en las mentiras
un rumbo de colisión.
Cosen sus bocas con hilo de acero,
el mismo hilo templado con susurros
y caricias imperfectas.

Un gemido
que quiebra las fronteras,
miradas de lúbrica antimateria
humedecen las sábanas,
los muslos...

...y en frente,
devorando paraísos distópicos,
sus ojos azules enfría las corrientes,
se desangran sobre las aceras
como plástico derretido,
abrasando,
abrazando el polvo de olvidos.

Dos animales que de tanto hablar
decidieron no entenderse
y buscar destellos en los aguaceros,
dos animales que olfatean,
la insufrible belleza del caos.

Los ventanales son ahora ojos de fuego que se autocomplacen,
y no quedan resquicios de ternura enredados en los versos,
ambos lo saben ,
pero el oasis de metal se sublima,
elevando las malas hierbas a categoría lúdica.

Dos animales que lubrican espectativas con la fuerza de un adiós,
y que,
en sus madrigueras,
ocultan los ojos, la garganta, la imagen del espejo...

domingo, 20 de enero de 2019


Viajas por el éter sumergiéndote,
como una mosca vigoréxica
atrapada en un tarro de miel,
y golpeas el cristal con tus músculos
de sangre y goma,
atento al susurro de algún fantasma,
al silbido del tren
con destino a ninguna parte.

Viajas sin moverte apenas del sitio,
de la tienda de ultramarinos
al tercer piso,
del tercer piso
a la azotea,
de la azotea al rincón donde mean los gatos,
donde recojes los versos que olvidaron
los vacíos insomnes.

En esta sucesión en movimiento
de imágenes en sepia
eres la voz del maldito,
los ojos del espino,
el protagonista absoluto de un corto experimental
sin repercusión mediática.

Un agujero negro de medias verdades y apologías completas.

Disfrutas creyéndote el revés del reflejo en el espejo,
y consciente sonríes,
abrazas la certeza de vivir atrapado
en un bucle interdimensional
donde las nubes llueven tequila,
y los pájaros son cirróticos animales
que vomitan alpiste
sobre los parabrisas de los coches.

Pero nunca es tu coche, ni tu bucle, ni tu espejo,
es algo que ulcera más la herida,
algo que lacera tu costado y enciende
cirios con el calor
de tu vientre.

miércoles, 16 de enero de 2019

-Lost in traslation versión gordaco asocial-

Las calles desembocan traviesas en la gran avenida,
es fácil guiarte atendiendo al calor de las luces,
entre los miembros de las tribus
diluirse es casi un precepto,
y navegar,
como navegan los fotones por las aceras,
y mentir al maniquí que con gesto exagerado
te ofrece grandes dosis de nada
a precio aceptable.

La noche se adivina por los hábitos sinuosos de las manadas,
cambia el viento
que arrastra el aroma de gyonzas a la plancha,
se canaliza a través de las puertas traseras
de lo pequeños restaurantes
y aspiran a alcanzar al menos la tercera o cuarta planta de neones.

Entre karaokes y porno hentai me desdibujo de manera consciente,
nadie me entiende
y grito consignas antibelicistas
en medio del gran paso de peatones.

Una muchacha se acerca,
tímida y hermosa me mira con sus ojitos rasgados,
sonrío y corro hacia la acera,
donde me siento.

Ella se sienta a mi lado,
me ofrece un dorayaki de judía roja.

La ciudad se cubre de luciérnagas artificiales
que bailan la danza caníbal del oso distópico,
con mi nueva amiga encaro la noche con el alma trasvestida,
y descubro mundos escondidos tras los mundos ocultos
que se pierden más allá de las puertas,
y elevo mi nivel de toxicidad
superando los límites del silencio.

Horas después,
tal vez días,
me visualizo buscando amaneceres desde el andén de la Estación Central,
mi amiga se hizo espuma
y planeando sobre los edificios
se perdió más allá del mar,
me quedé triste,
hablándole en castellano antiguo a un máquina expendedora,
mientras,
los nativos bebían su té con miradas de reprobación.

Mi piel se hizo plástico,
mis ojos cucarachas de brillante armadura,
y desde la ventana del hotel imagino a Scarlet,
con la mente anestesiada
y el alma con síndrome de Sthendal.

martes, 18 de diciembre de 2018

VETUSTA MORLA. - CUARTELES DE INVIERNO-


Los soviéticos filtraban su comedia
a través del telón de acero,
la noche como aceituna negra que rueda
sin control
hacia el centro exacto de la gran hoguera,
la noche,
que abraza a los malnacidos,
comparte con ellos su trágica visión
de las horas.

Mientras tanto, borrachos de metro y medio
pasean con la  boina calada,
no conocen del mundo
más que la etérea instantánea que esboza el cine
los domingos,
y América es grande,
Marilyn es una diosa, 
Billy Wilder su profeta,
y las sábanas amarillentas
el filtro que protege al pecador
de las poluciones nocturnas.

Entre escena y escena,
entremezclando la realidad con la ficción,
buceo entre la certeza, la quietud
y la belleza del hiperactivo monstruo creador de pesadillas.

En ese estadio anormal
convencer al universo de la posibilidad real
de ser un imbécil resulta hipócrita.

domingo, 2 de diciembre de 2018

El tipo no para de gritar,
se sujeta los mofletes y babea,
la gente se arremolina a su alrededor,
cuestionan su situación,
demandan claridad en sus expresiones,
recriminan su manera de actuar... 

La señora de la tienda de la esquina
se asoma a través del escaparate,
piensa que nadie puede ver
cómo se masturba tras la cortina,
pero Justino es un viejo verde, 
es capaz de distinguir
el aroma de un coño húmedo
desde la otra punta de la calle,
sonríe y entra en la tienda
con la polla en la mano...

segundos más tarde suena un disparo,
un silbido rancio y azulado torna en música de ascensores.

Justino baila la sardana con una rosa roja entre las piernas.

El centro de atención de la escena,
escapa por la calle de atrás...


Desde la azotea planeo planear
hasta encontrar la salida,
sueño con un aterrizaje perfecto,
con dieces de los jueces
y un hoyo en el suelo.
Recita un mantra,
concentra la energía en el entrecejo y respira,
sal a la calle,
bucea por las manadas asido a tu celular,
asume que no existe un mundo que aprecie
la luz interior,
inquieta a los animales en el metro,
mira a los ojos,
relame los labios,
tose sobre las cabritillas amortajadas.
Grita por las calles el hedor de las conversaciones,
defenestra las llamadas a la cordura,
cágate en España, en el rey, en el papa,
en su ejército de folla niños,
límpiate el culo con la bandera,
hazle una mamada a la hipocresía,
abraza a los yonquis de la trasera,
recítales a William Burroughs,
juega a los dardos con Joan Vollmer,
fóllate a Cassidy,
saca el dedo corazón de paseo,
fuerza esfínteres descuidados
y ventila el resultado,
mea en la sección de tallas grandes,
incomoda a los koalas que vampirizan
los estatutos sociales,
y cuando piensen que estás loco,
cuando te tachen de paranoide,
psicótico, bipolar...
asume la posibilidad
y coméntalo con las otras voces.

lunes, 29 de octubre de 2018


El huracán apenas me rozó los labios,
se perdió como caricia en el mar de Asperger,
y, sin embargo...

De vez en cuando recuerdo un sueño,
recurrente sueño de casas en ruinas
habitaciones escondidas,
mares aéreos sobre la arena roja
del erial que rodea el barrio,
y presiento un poder que asola los márgenes del miedo
presiento los gritos desconchando las grietas,
el silencio que se aparta en un rincón
y gimotea desde la quietud de la ausencia...

Uno a uno se vuelven translúcidos los sueños,
como palabras que pierden su significado
y apenas distinguen sus trazos frente al espejo.
Y en perfecto cóctel asimétrico
se desdibujan los contornos que refuerzan la realidad,
es entonces cuando el tripulante susurra,
cuando el sueño se desvanece,
es entonces cuando de tanto rodar son convexas mis aristas
y las estrellas confluyen en un punto exacto del iris.

Ahí es donde navego,
entre el sol
y el alma de un niño viejo,
escondiendo certezas en imágenes confusas.

martes, 9 de octubre de 2018

Acción/reacción.

Octubre enfría las aceras, no hay vida en Oasis.

Uno a uno cuento los granos de arena,
si los divido por las gotas de sudor que acarician mi frente
el resultado
nada tiene que ver con el contorno de tu pecho.

No es tan absurdo como parece,
es una pequeña marca de tiza negra en una pizarra de pueblo,
lo se,
un breve alarido en las estepas de Mongolia,
algo así como destripar camarones
con las uñas de los pies,
pero en el fondo,
sin escarbar demasiado,
es un sofocante auxilio demandado en binario,
no es más,
un destrozo pseudoliterario que escapa del laberinto en ruinas
para caer en la oculta caverna secreta de los misterios.

Acción/reacción.

Si quiero dejar de follar con fantasmas
debo dejar de follar como un fantasma,
si pretendo adoptar cada vaina y permitir que me usen
mejor será no pedir a cambio sonrisas ni afectos.

Acción/reacción.

You spin me right round round round
me mareo y salpico la bola de discoteca

like a record right round round round
de nuevo los tiempos pasados,
y Oasis que se cuelga,
en las piscinas privadas las chicas desnudan sus cuerpo al sol
no,
otro mal paso, otra letanía envuelta en necedades,
la calvicie del asalariado, la hipocresía de occidente,
la versión en yo menor del Adaggio Stravagantte...

Acción/reacción.

Sin followers no hay Nirvana.

viernes, 27 de julio de 2018



Tiempo atrás,
cuando sumergirse en la psiques era un placer culpable,
tiempo atrás,
escribía.
Escribía tu nombre,
recuerdo,
con letras de cenizas,
y soplaba fuerte para ver
cómo se tornaba el azulado cielo
en gris tormenta...

...entonces abrías tus brazos,
sonriente,
y fingías asombro por la cadencia crepuscular de mis palabras.
Sonreías y acariciabas tu clítoris desafiante,
sin parpadear,
disfrutando de la ansiedad que en mí provocabas.

Tiempo atrás no distinguía el sexo del amor,
ambos en tus labios eran uno
y jugaba a resbalar por tus pezones,
a derramar sobre tu espalda las sombras.
Y paseábamos de la mano por las calles de Madrid,
imaginando vidas,
planeando universos,
como dos enajenados que celebran unos segundos de lucidez.

Tiempo atrás gritabas mi nombre por la ventana,
y las sílabas caían a plomo
sobre el asfalto,
de los surcos resultantes brotaban espinosas plantas
que se contorsionaban
y ascendían
tapando la luz del sol.
Y yo,
desde la esquina
abrazaba ráfagas de aire,
perseguía estelas etéreas
sin fijar un rumbo digno de mención.

Tiempo atrás las llamas se tornaron hielo,
las mariposas mutaron en oscuras cucarachas,
y aquel invierno radiactivo
golpeó con su crudeza
el epicentro de toda ilusión.

jueves, 3 de mayo de 2018

Empezar sin razones,
condición dormida que las tinieblas inhiben,
hacerlo sin dudas,
con la cabeza alta,
con el acento alerta.
Empezar sin ambigüedades,
escrutando tus ojos azules
en las depresiones inmortales de Próxima Centauri…

… y derramarse en ellos,
como se malgasta una gota de lluvia
en las playas de Koh Tao.

La soledad me enviste sin piedad,
reflejo alopécico en la pantalla apagada de un Smartphone,
la mirada se revierte en madera,
irradia el alma molesta de quien no cree en la bondad de los ángeles.
Miro la pared,
evoluciona en ventana a través de la que el sol
coacciona cada madrugada,
buceo por corrientes de humo denso,
azulado,
aspiro y me alzo, expiro y desciendo…

… y entre desazones y condiciones oriento  la atención,
la concentro en mis deseos,
y lloro,
como un niño desdentado,
miro la sangre escurriendo por las palmas de mis manos y suspiro,
gimoteo versos no soñados,
pregunto al vacío el por qué de este cambio…

…precario ánimo capaz de convertirme en gigante
cuando escojo el reverso del espejo.

viernes, 20 de abril de 2018



El encierro voluntario se deforma por las corrientes magnéticas,
un nimio instante,
inestable,
una peculiaridad que antes planeaba sin viento
se oculta entre las nubes y es suficiente
para anegar de tristeza la estancia.
No niego que las horas pasadas en el palacio del olvido
no despertaran la rabia,
la anárquica mecánica de la supervivencia,
que las estatuas vivientes de sal,
con ojos vidriosos y recuerdos náufragos,
amordazaran toda sensación de esperanza.
Frente al espejo repaso cada arruga con la yema de los dedos,
siento el cálido aliento de la pálida dama,
gemidos que son susurros...

...mas no me asustan,
lamería sus blancos pezones con el ansia de un recién nacido,
extasiado alteraría los papeles,
abrazado a sus caderas,
descansando las canas en la quietud de su vientre.
Pero ELLA me espera en el palacio del olvido,
ansía de mí los ojos acuosos,
las lagunas oscuras,
la apatía constante...

...me espera tras las rejas oxidadas con la silla de ruedas
y el babero,
con la superioridad de quien destruye por completo
la consistente estructura de un cuerpo
y sumerge la realidad,
en templados charcos de tiempo perdido.

sábado, 20 de enero de 2018

-24horas-


Amanece, amanece y sin rostro
la luz de la mañana desnuda.

Las paredes blancas respiran,
corrientes de aire helado,
suspiros de hielo entre las rendijas.

Varias capas de ropa,
guantes de lija, brazadas de cartón,
y los ojillos rumiando los restos
del alcohol y las benzos refugiadas.

La voz de la vaca burra deshace el ensoñamiento,
es desagradable, duelen los tonos,
golpea la puerta, grosera,
convencida de sacar la basura
se afirma en su proceder.

Abandono la habitación,
mi campo de batalla siempre cubierto de nubes,
largas sombras de hielo,
quince euros en el bolsillo...
paseo por las aceras como un espectro
sin cobertura.

Por la tarde cuando el sol baja se arropan las mentiras,
Bento me arregla un rincón del bar,
no le molesta mi olor,
es un ser-puente entre el vacío y los escenarios,
Bento está enamorado de la Rubia,
desde el mismo día que la contrató,
La Rubia no quiere ataduras y pasea por los hombres
con la libertad de quien puede,
no tiene maldad, está tan acostumbrada a los coqueteos
que ignora los sentimientos de Bento.

Yo tomo nota detrás de un té caliente,
La Rubia siempre me sonríe,
sé que le doy asco pero me sonríe,
es tan hermosa, tan perfecta que no sabe estar seria,
y Bento me mira de reojo, me susurra sus deseos
sabiendo que soy una tumba que palpita por impulso.

Un día Bento me pidió unos versos para La Rubia,
reí como hacía tiempo,
explicándole al probre Bento,
que nadie ha ligado con poemas
desde la muerte del alma, allá por el siglo XIX...

Dejo la taberna bien entrada la noche,
en la tiendecita Mauricio sigue trabajando,
es chino y apenas entiende el castellano,
pero conoce mi naturaleza,
entre culturas distantes, extrañas,
las sombras de la mirada se traducen
de igual forma.
Yo le llamo Chen, no sé si será su nombre verdadero,
pero Chen me parece más digno que Mauricio,
Chen saca una botella de Ron,
está abierta y desgastada,
compartimos la vida a tragos,
me cuenta historias increíbles que apenas entiendo,
saca de la cartera una foto ajada,
un hombre joven con uniforme militar sostiene
un recién nacido,
junto a ellos una joven de mirada triste,
Chen besa la foto, padre, madre, -dice Chen-
y llora como un niño...
Quiero decirle que la distancia es un estado de ánimo,
pero quién soy yo más que un borracho sin ilusiones
que asfixia los días y sodomiza las noches.

Cuando Chen se duerme aparece Katy, es rumana,
cuida de Chen...

La vaca burra ya ha abierto el portal,
como quien busca a tientas una bola de aire en un tornado de hielo
llego al salón.
El ordenador está libre,
escribo mis mentiras, mis sensaciones,
luego borro cada uno de los versos,
de mi nada quedará que no pueda ser quemado,
la vaca burra me deja entrar en la habitación,
la cama es un lujo, prefiero el colchón en el suelo,
esta vez son lexatines, me tomo seis o siete
la cabeza me estalla y añoro el sueño,
duermo,
al fin duermo...
y soy un padre de familia,
y vivo en una casa baja, con jardín, con un chihuahua,
dos hijos del atleti
y una mujer que se moja al mirarme,
que acuesta a los niños y se desnuda,
para hacerme el amor en el sofá...
Y pasa la noche como una gran hija de puta
que se divierte torturando fantasmas,
y siento como se derrama entre las sábanas
el último cartón de vino.

miércoles, 10 de enero de 2018

Manuel G. contaba minutos,
creía fírmemente en la capacidad
de segmentar los silencios,
vertía su magnetismo
en secretos recipientes temporales.

Manuel G. prefería la viscosidad
de los minutos nocturnos,
los consideraba imprescindibles
para delimitar las fronteras
entre Universos.
Los minutos en compañía, sin embargo,
parecían saberle a hierro,
les resultaban elásticos, cromados,
como una estela de emociones
en un mar de vanidades,
eran segmentos estancos.

Adquirió con la práctica Manuel G.
la capacidad de alterar
la relativa duración
de las medidas exáctas,
y jugaba con el humo de bellota
enredándolo entre sus dedos,
entonces Manuel G. cabalgaba turbulencias,
plegaba galáxias sobre ejes de dilitio,
y desde un monolito de lácteo granito
pronunciaba discursos perdidos
a los fantasmas de la antimateria.

martes, 12 de septiembre de 2017

Tu mirada, o canción pueril en do mayor.


Naufragaba en cualquier espacio
lentamente
rondando el miedo,
y soñaba con las pieles blancas,
con su rubio pelo,
sus arrogantes pechos.

Naufragaba entre los barrotes
de la azotea,
pensamientos que se desconectan
en lineas curvas,
entre las estrellas,
turquesas que desconciertan...

...tu mirada.

Tu mirada
siempre buceaba
buscando guerras
implorando heridas...

... azul de azules,
enmarcada,
potenciada,
señala presas
que se estremecen,
que se doblegan...

...tu mirada,
siempre encadenada,
hieráticos prismas,
que me envenenan...

Tu mirada

jaula oxidada,

se desintegra...

domingo, 10 de septiembre de 2017

Notas suicidas se pasean por el alféizar,
traspasan las murallas líquidas,
sin remordimientos,
enfrentado al televisor,
con las piernas temblorosas y los pezones como escarpias
paladeo el frío.

Una ola deambula por mi cabeza,
transporta espumas de ficción,
semillas de arrogancia,
cadáveres de cecina...

... el salto es perfecto,
arco perfecto,
los grados exactos,
y en plena orgía de tirabuzones y mortales,
en pleno centrifugado mental
abandono el cuerpo y enfrento el suelo
con una sonrisa...

... rodeo el lecho del Leteo sumergiendo los pies
hasta los tobillos,
recuerdos perecederos se escapan
por el gran sumidero,
y tú eres estatua de agua que se sostiene
por arte de nostalgia...
mordiscos de cemento y uñas de nácar,
mi espalda añora los juegos crueles,
la lengua depredadora en el escroto,
las caricias de odio...

Y entre sábanas y mentiras,
cargado de lithio
juego a buscar las diferencias entre los recuerdos,
sin la obligación de reconocer la realidad,
sin la necesidad de maullar a la luna
desde los tejados de este barrio,
al sur, de la gran ciudad.

jueves, 24 de agosto de 2017

Rozan las estrellas este manto,
noche de luna turca rasgando el cielo,
sin saberlo, en la distancia...

Piensas en mí.

Mil bombillas secuestran
la oscuridaddel mar,
a solas observas
como se quiebra
el negro espejo.
Tus ojos son dos prismas
devolviendo, por instantes,
el azul al cielo.

Sin querer,
como el que habla a solas
con formas etéreas...

Piensas en mí.

El viento frío de levante
acaricia tus mejillas,
dedos invisibles se deslizan
por tu cintura,
hielo y fuego susurran
poemas...

Piensas en mí.

No acaba la noche,
el tiempo detiene su marcha,
ralentiza el compás
del corazón,
no entiendes, no alcanza la
lógica...

Piensas en mí a través
de los besos de Morfeo,
piensas en mí a pesar
de las inclinaciones del Universo...

Piensas en mí,

sonríes,

piensas en mí

y acarician blancos dedos
el contorno de tu cuello,

piensas en mí
suspiras,
susurras mi nombre,
culpable,

a sabiendas del desastre
que se avecina,

del apocalipsis que las entrañas
de las palomas
vaticinan.

domingo, 30 de julio de 2017

Sube al tren,
una densa bruma,
en blanco y negro,
ajetreo constante,
gente que va y viene,
despiden a sus familiares, lloran ríen...
al otro lado de la pantalla,
recostado en el sofá, dormita la bestia.

Ausente de esta vida de adictos al running,
en este mundo que venera el flequillo
y condena la flacidez,
allí,
con migas de pringles moteando las frondosas barbas,
con la mente en blanco,
buscando la entrada al pasado, luchando con la desolada soledad...

Una mosca se posa en la rodilla izquierda,
curiosa  frota sus patitas delanteras,
me miraría por encima del hombro
si tuviera hombros por los que mirar...

...se marcha ofendida por la rendija de la ventana.

Busco tu nombre en el móvil,
cotilleo el perfil,
se te ve tan feliz en esa playa paradisíaca,
con tu perfecta pareja de hermosa melena
y torso musculado,
sonríes semidesnuda,
selfie descriptivo que deambula entre la perfección
y el hedor del postureo...

...pero se te ve tan feliz...

...tan alejada de la airada criatura que tuvo que escapar de una vida de versos y películas antiguas...

Y no lamento la huida hacia adelante,
fue un placer saber
que todo tu bienestar no sería más que un espejismo,
Sencilla comparación desgarrada
del amor que por tí
pude sentir.

Es este un mundo de vidas en diferido,
y en este universo de mil capas
de vidas escaparates,
soy ogro,
monstruo cavernario que dormita entre los minutos,
perdido e ignorante,
llamando a voces a la sombra del olvido,
destruyendo las miradas
con paredes de ladrillo.

martes, 25 de julio de 2017

No soy mas que una sombra que escapa,
un leve aleteo de insectos
en la tormenta de arena,
un domingo que atardece,
que tiñe de matices el horizonte.

Existe un sueño que describe tus labios perfectos,
las imperceptibles pecas de tu nariz,
la profundidad de los mares de miel
en los que solía sumergirme...

Ya murieron las sombras,
las noches de tormenta,
los horizontes en cinemascope...

...apenas quedaron en pie los decorados de cartón piedra,
las cruces de neón, aquellos escorpiones sin rostro, perdidos
en el desierto de la incertidumbre.

Me asfixio en un entorno controlado,
aspiro las tóxicas partículas
que mi estupidez genera.
Levanto un mapa de ampollas y arañazos,
me muerdo,
me enveneno...

... y amasando el aire exhalo los recuerdos,
me entrego al final sofocante
de una noche de verano,
sin mas compañía que la violenta oscuridad,
sin diálogos,
relamiendo los restos
que tu presencia olvidó en mi alma.

domingo, 16 de julio de 2017

El viento
desata su cálido aliento,
es un puto enfermo que acaricia los brillantes lomos de las chicharras.
Un océano de luz,
espesa y ambarina luz,
empapa los edificios, degrada el asfalto, desampara las aceras.

Entre las cortinillas del séptimo piso la chica de ojos azul plutonio
suspende los rayos solares,
su ombligo sube y baja al compás de la respiración asfixiante,
no existen barricadas, ni conceptos,
la calle se extiende…

Un perro ladra a lo lejos
la voz tajante y hosca del portero
estremece los rellanos,
ella cierra las cortinas y empapada se hunde en la cama.

Repiquetea una perecedera armonía y se torna hacia la mesilla,
dos estrías azules incendian
la fortaleza de mi soledad,
desato toda la maestría anhelante
para sentir que, tras la ridícula realidad,
aceptas el juego y contestas,
honesta, regalándome
unos segundos de pensamiento...
...inflamando mis fantasías...


El viento transporta la esencia dulce de tu blanca piel,
a través de las ciudades...
...hasta mí…
… puto enfermo.


Entonces cierro los ojos y conformo tu imagen,
resoplo despacio,
casi puedo sentir tus caderas contra las mías…

… fumo más mierda,
casi puedo sentir tus dientes en mi cuello…

lunes, 3 de julio de 2017

Cuando se apagaron los soles,
el amarillo tinte del gas resolvió fundirse
con el aire,
las formas oscuras mantuvieron firmes sus contornos,
y aquellos cascos de muerte negra,
de titanio y odio,
se enfundaron en pieles tóxicas.

Al compás, corazones distópicos
subieron la vía grande,
sostenidos por el polvo blanco
y las pastillas azules.

En un infierno celeste,
entre adoquines y basura ardiendo,
en formación,
ejercitando los bufidos,
regando de espuma las aceras,
sonriendo con los ojos inyectados…

…y en una esquina,
buscando refugio bajo la débil estructura de un banco,
observo la escena,
tiemblo,
me enfado,
golpeo el suelo con los nudillos ensangrentados,
mientras vuelan las hostias,
como vuelan,
las golondrinas en verano.

lunes, 29 de mayo de 2017



Ciega y descalza, la voz de la conciencia
babea sobre las aceras,
las astillas muerden la carne
que se contrae y sacude
las paredes interiores del estómago.
Acepto con gesto comprometido
el amargo baile de los sauces,
el oleaje alcohólico
de un océano sin vida.

Me impulso por fragmentos estacionales
que a la tarde acuchillan,
rechazo la mirada del cosmos autista,
fisonomías pálidas, bocas negras,
hipnosis digital, sistematizada,
y el sol palidece acallado.
Siento entonces cómo se corroen
los ferrosos barrotes de la ventana,
en comunión empática
mis cicatrices se ahuecan, se desfiguran,
aspiro a través de ellas la salinidad
de la noche,
el hastío rítmico-selectivo…

Párpados grises, párpados de arenisca
confinando en círculo de fuego
la penumbra,
licuando el estruendo con el silencio,
y tras ellos, agazapada en la retina,
la mística homicida de quién anhela
ser parte de su nívea piel.

sábado, 27 de mayo de 2017

En la habitación se suicidan las rutinas,
me deslizo por tus caderas
acariciando el contorno de tu ombligo,
la euforia latente se sostiene
por imágenes pasajeras en fricción.
Tus pezones acarician las sábanas,
te giras,
deslizas los labios
y encierras mi mirada en tus jadeos.
Lamo cada esquirla de reflejo
que los rotos espejos devuelven,
y conjurando el dolor
me sumerjo ansioso en la oscuridad,
derramándome sobre las formas
exactas que abovedan tu espalda,
y te vuelves, y sonríes,
y me muestras el coño depilado
mientras trazas curvas cerradas
alrededor de  tu clítoris.
Se destila la noche en tus ojos,
se vierten los errores, lágrima a lágrima,
disolviéndose por tus mejillas como ceniza
en la oscuridad.
Entonces brotan las voces,
dulces y delicadas voces que mienten,
que ruegan, que rezan...
voces serpenteantes que se deslizan,
aceitosas y cobardes por las esquinas,
vigilantes, envidiosas...

Megara: Atajo al cielo


jueves, 13 de abril de 2017

No quiso creerme cuando le abrí el corazón,
tal vez pensara que bajo la coraza
apenas cabía una persona…

… es la consecuencia de vivir de la nada.

Pasaron unos meses,
me sometí a la apatía de la regularización selectiva,
abracé rutinas y forniqué con la idea
de ser
N O R M A L
levantarme temprano,
desayunar con las primeras luces
del alba,
correr,
media hora al principio,
algo más al poco,
almuerzo a media mañana,
comida equilibrada…

… la tarde me pillaba ocioso,
inmerso en proyectos y lecturas,
y así abrazaba la noche cuando el prime time
se intuía a lo lejos.

El equilibrio diario fue estructurando
el arrabal neuronal
que tenía por sesera,
y poquito a poco
fueron ordenándose pensamientos
e ideologías.

Sentí de repente la necesidad
de comprar un monovolumen
pasear en chándal y leer a Murakami
por las calles del extrarradio.
Alquilé un piso de tres habitaciones,
vistas al parque,
cerca de colegios y supermercados,
instalé una tele grande de cojones,
hice amigos insustanciales con quien comentar el fútbol
y beber cerveza,
y compré un cómodo sofá-cheslón-relax
desde el que adorar a Schopenhauer.

Finalmente cubrí el frigorífico
con folletos de comida a domicilio.

Y conseguí olvidarme de mi
y olvidarme de ti.

Fueron tiempos de paz,
gloriosas llanuras de calma
sin altibajos,
serenidad para el alma,
sosiego para el corazón,
pereza para el sexo,
y libros de autoayuda:

la felicidad del vegetal,
el orgasmo de la clase media.

Y luego tú.
De nuevo tú…

… el despertar de la agonía,
el resurgir del deseo,
las noches de insomnio
y los días desordenados…

Vendí el monovolumen y volví al centro,
me deshice de la ropa running
y en vaqueros y camisa abracé de nuevo
la frialdad de las sombras,
el sabor del loracepan.

Desde la ventana,
como un ser deforme y asustado
contemplaba tus paseos,
envidiando a tus acompañantes
y a los pájaros
que sobrevolaban la oscura belleza
de tu melena al viento.

Tanto temblar para no conseguir nada,
para conciliar el sueño de manera disruptiva.

Para abrazar la triste venganza del karma
mientras rasuro mi poblada barba.

Gimen los ventanales, gotas frenéticas

frotan su piel de cristal contra el cemento,

ambicionan lubricar la vieja ciudad

con susurros huidos de Samarcanda.

Un ligero grano de arena dormita

en el parabrisas de un coche olvidado,

sueña con ser barro, rojo y moldeable,

cuando abra su camino la primavera.

Me inyecto el olvido de las amapolas,

mis manos, como tijeras en penumbra

reducen el dolor a puro silencio.

Ensueños del Sahara desgarran Madrid,

lamen el vuelo audaz de las golondrinas

mientras Abril se rompe contra el asfalto.

martes, 28 de febrero de 2017

Ballenas de cristal destrozan el cielo,
devoran la luna fría de febrero,
surcan las radiales con sueños de alquitrán.
Nubes grises de tiempo perdido avanzan
con la amenaza de lluvia fina, negra.
La noche tropieza con el horizonte
perdida en un abismo de soledades,
parto segundos en débiles fragmentos
que se transforman en cien mil prismas de luz,
aspiro cada brizna de falso fuego
con la ingenuidad agarrada al est´´omago,
con la piel yerma, translúcida, fantasmal.
Ya no quedan lágrimas en esta lluvia
ni constantes en las incertidumbres,
sólo corrientes robadas al viento.
Persigo las miradas a ras de suelo,
catalogo incontables gotas suicidas,
cogen impulso, saltan sobre los coches,
ejecutan bellas figuras en vuelo,
impregnan de aromas ferrosos las calles,
lamen las paredes de los edificios.
La soledad, desde mi rincón, sumerge
las esperanzas en el tenue aguacero,
atenazo las rodillas - no me adapto-,
me deslizo, triste, por las avenidas.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Penetra la noche, inquietante realidad,
corvadas y angustiosas maniquíes de piel dorada
olfatean el aire, rasgando el infinito,
suturan la luminosa brecha que comunica
distintos universos.
Desde la centralita, cableo mensajes multimétricos,
señalo la grandeza con dedos de cera,
disocio la fatalidad, la hermosura, la cordura,
la confianza...

Aún más adentro,
más adentro,
donde la piel se hace escama y las nubes
-sulfurosas humaredas de vapor de miedo-
se agrupan, bailan, forman extañas figuras,
imágenes etéreas de sueños espantosos,
donde despierto,
erecto,
con los dedos de las manos pringosos,
y el aliento cálido de un alma perdida
rizándome los pelos de la nuca.

¡Aún más adentro! - gritan las hienas-
aún más adentro y señalan,
con sus pezuñas ensangrentadas,
señalan, pecados y penitencias,
señalan posturas y escuelas,
muestran sus pechos marchitos,
se lamen los pezones, chillan, gimen, rien...

Más fuerte,
adentro,
más fuerte y dentro,
la cara pálida se desgrana,
se pixela sobre las sábanas blancas,
y la turba se agolpa bajo la ventana,
se escuchan las voces, se escuchan los latidos:
un
dos
un
dos
un dos
despacio,
el cielo es un gato negro
y las calles grises arañazos,
los bloques se alzan cansados, sosteniéndose
apenas,
sobre sus cansados muros,
y la voz que no cesa, el grito que sucumbe,
la aceitosa marea de manos agitadas,
chocando las palmas al compás del corazón,
los versos que vuelan, desordenados,
perdidos en un fondo confuso,
en un bosque pétreo y frondoso,
más adentro,
m´as adentro
hasta el fondo...

sábado, 18 de febrero de 2017

En las ráfagas de la triste realidad,
entre los escombros de toda una vida,
hay belleza.
Las sombras alargadas de la rutina,
las grietas habitadas de la pared,
los charcos oscuros del asfalto,
son versos ya escritos que merecen un poema.
Y no hay corsé
ni medidas
que se adapten.

Y si de los cielos acuden serafines que a los arrabales,
a la nostalgia de lo absurdo consiguieran ceñirse,
del caos resultante
cabezas erguidas,
lenguas de fieltro,
junta-letras de piel fina
y modales de cerdo
aceptaremos,
que en el versar,
-aunque sea invierno y la poesía tirite de frío-
en el versar,
también hay clases.

Aquellos que en la escuela estudian
estructuras precisas,
en ocasiones olvidan volar,
digerir el intangible misterio
que todos compartimos,
que empapa por igual al citado
y al anónimo.
Un alma universal,
un solo espíritu reflejado
en los ojos morados,
en los llantos arrepentidos,
en los gritos desgarrados.
Un alma que ríe frente al espejo,
que bucea entre los edificios,
que se corre con poemas  vacíos
perfumados en alquitrán,
sin ninguna carga poética...


... son sólo versos,
pensamientos sin sentido.

Arcadas de un loco soñador,
-tal vez un poco gilipollas-
que se cansó de soñar,
se cansó de creerse poeta,
se cansó de contar historias,
cuando, al parecer, lo importante,
era contar las letras.

sábado, 11 de febrero de 2017

La mujer repasa mentalmente la lista de la compra
mientras tienta el suelo buscando las bragas,
apaga la cuenta atrás antes de que suene la alarma.
En el baño, frente al espejo,
adormilada e irritada,
se enjabona el coño.
Cuando vuelve al dormitorio ya no está el “Banquero”,
un puñado de monedas y un condón usado
mantienen el billete de cincuenta
sobre la mesilla.

La oscura noche gime desnuda
tras la ventana.

En el asiento trasero de un coche de lujo
el “Banquero” respira coca,
sonríe al ver el reflejo de sus fosas nasales
en el espejo de aumento.
Su estúpido chófer prende un cigarrillo,
lo hace bailar entre sus dientes de oro.

Un frenazo seco, dilatado.

Diminutas motas de polvo en suspensión.

Un hombre asustado, sudoroso, apoya las manos
sobre el capó, se deja caer sobre la acera.

El coche acelera, desaparece,
y un fluido dorado, espumoso, se rompe contra el suelo.

Con el peso de las sombras sobre los hombros
el hombre se alza.
Avanza con la mirada derramada,
escudriñando las grietas del asfalto,
buscando versos podridos.

El hombre bucea por los rellanos,
alcanza la puerta y cruza el umbral,
en el dormitorio la soledad,
sobre la mesilla un billete de cincuenta,
algunas monedas y la lista de la compra.

martes, 31 de enero de 2017



Las calles, los muros, el asfalto,
las escenas, los moteles,
el aire viciado…

                     …perdidos.

La prosa, el verso,
las formas, el fondo, el ritmo,
las referencias, los referentes…

                                           … perdidos.

Las resacas, los traumatismos,
los desmayos,
las montañas, los valles,,
los cielos,
las pecas de tu nariz…

                                 … todo…
                                             …perdido.

Los momentos de quietud,
los placeres del silencio,
los restos de bourbon en tu ombligo,
las emociones, las tormentas,
los susurros taciturnos…

                                  …perdidos.

La capacidad de mentir,
las ganas,
las implicaciones, la satisfacción,
la verdad,
el dolor …

             …perdidos.

Los arañazos en la espalda,
la frágil fortaleza,
la arrogancia,
la frescura,
la sonrisa…

miércoles, 25 de enero de 2017

Hubo un tiempo, perdido entre la memoria y el sueño:

La mano que frotaba su espalda ulcerada emitía 
distintas luces en el espacio,
y sumergidos en ruido,
en sudores frios,
penetraba violenta por su coño depilado.
Ella reía,
acercaba la pelvis al gran altavoz
y derramaba el vozka de su boca
a la mía.

Tiempos caóticos para canciones olvidadas,
letras en el desván del Barrio Viejo,
polvo tras polvo empolvando la nariz,
lamiendo blanca nieve entre sus piernas.

Las mañanas dolían, 
mezclar el semen con desconocidos me volvía irascible,
pero cómo adoraba tenerte,
aunque fueran segundos
entre la multitud,
aunque del clímax al ocaso
solo recordase un breve brillo en tus pupilas,
o el terroso tacto de tu lengua
en la parte cálida del glande.

Poco después el mundo desdibujó su línea temporal,
se torcieron los caminos
los mismos ángeles quemaron la fórmula
de la transmutación cerebral,
y las noches se agolparon en la cabeza.

Desde entonces olfateo el silencio,
masturbo la efímera llama de la tranquilidad,
buscando, deseando,
volver.


El impacto fue demoledor,
ascendió con su propio movimiento de rotación
chocó con violencia contra las aspas nerviosas
del ventilador de techo.

El alma de paseo,
expresión anonadada,
de frente,
la furia,
palabras húmedas, ojos inyectados,
extremidades rígidas.

Se suman los acordes de Karma Police,
resultado del brutal impacto cenital
una lluvia de pétalos
adornan la estancia.

El conjunto es una orquesta,
un movimiento cósmico sincronizado,
reducido a un instante
música, ira y pétalos de rosas
convierten la sala de estar
en un maravilloso concierto.

Somos protagonistas.

Protagonistas sordos de un musical
sin amor, sin pasos de baile, sin música.

Ahí estás tú,
enfadada y agresiva,
defraudada.

Ese soy yo,
ajeno a todo,
yo en el mundo de Oz,
yo con la sonrisa del gato de Cheshire,
yo con la mirada de un viudo autista,
yo preguntándome cómo es posible
que haya vuelto otra vez a casa.

lunes, 9 de enero de 2017

Las calles frías adoptan el ritmo frenético de la locura,
sin una sola arruga los trazos navegan por los lienzos,
desnudos,
sin influencias, sin fortuna,
mierda que viaja entre dimensiones paralelas,
imitándose, ignorándose, del pincel a los versos,
de los versos a las sensaciones artificiales,
decadencia como meta, muerte como metáfora,
desprecio como exaltación del lirismo.

El agua embotellada diluye plomo en su incolora existencia,
Times Square queda lejos,
la generación Beat,
el aroma de la carne cocida cercando las majestuosas entradas
de los cines de moda.

-Quítate la máscara, niño enfermo- gritaba la suerte,

-sonríeme puta malquerida, sonríeme y lloveré sobre tus muslos,
seré el ácido que corroa las entrañas del stablishment.

El peligroso mundo que nos aferra es de un rojo carmesí,
de un rojo carmesí que envuelve el aire,
que roza las ingles rosadas con el suave tacto de un glande de oro.

-Quítate la máscara niño enfermo,
suelta los pezones ensangrentados de tu madre y observa
como se empaña el cristal.

Oscuro espejo que muestra las rugosidades
del mundo,
en tus despojos buceamos, en tus úlceras, en las pústulas
de la post modernidad.

Dono hoy mi esperma,
rezo con las manos en carne viva,
niño enfermo que fornica con sus recuerdos,
niño enfermo que despoja de sentido
los orgasmos.

Y en los funerales del tiempo serán mis lágrimas,
y sólo mis lágrimas,
en realismo semi-onírico,
un exceso de bilis mimetizando con la dulce melodía
de un poema de Bukowsky.

No existe más realidad que el cansancio,
no existen más poetas que los muertos,
niño enfermo, escupe en tu máscara,
despójate de mentiras y traga cada verso,
cada poema,
con la voracidad de un alcohólico.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Manuel es calígrafo,
estudia minuciosamente
el desigual ir y venir
de la tinta sobre el papel,
autentifica firmas de personalidades,
verifica escritos,
otorga autorías.

Su mundo es mínimo, amarillento,
y venera de tal manera los cimientos
que no cabe en su mente un solo giro.

Manuel viaja en metro,
de Urgel a Alonso Martínez,
para bajar paseando
hacia Colón.

Pasa las tardes frente al museo de cera,
estudia los gráciles trazos de los copistas,
inventa sus trayectorias mientras escudriña enlaces
y ángulos.

Manuel vive solo en el piso familiar,
tres habitaciones cobijan sus libros,
cada estancia poseída
por las ánimas que habitan
los estados de ánimo.

La primera habitación encierra escritos reflexivos,
profundos y filosóficos,
tristeza.
La segunda habitación,
la más pequeña y fría,
guarda en su interior
ensayos de esperanza.
La tercera es la que habita,
cobija libros de aventuras,
tratados de geografía,
una cama vacía
y antidepresivos.

Manuel sueña con ser amado,
sueña con sentir en el alma
el fuego que alimenta a los poetas,
sueña con viajar a oriente,
sueña con ver el atardecer
desde las orillas del Ganges.

En ocasiones su pecho palpita,
cree volverse loco,
jadea, aúlla,
lanza miradas furiosas
por la ventana,
se siente ligero,
apresado en un lugar
que no le corresponde,
juega a coger impulso,
juega a romper cristales y planear
bajo la boina mostaza de Madrid.

Luego Manuel se reconoce en el espejo,
acepta su cobardía y baja la mirada,
abraza "Escritos de un viejo indecente"
y se sumerge en su lectura
con la certeza de un otoño
especialmente lluvioso.

miércoles, 14 de diciembre de 2016




A una distancia,

seguridad.

A una distancia inversamente proporcional
a la realidad.

Impenetrable.

Son dos.

A ambos lados del espejo
buscan pautas de comportamiento,
evitan coincidir en el plano abierto.

Dos
de cara a la realidad.
Se miran de frente,
reconociendo el odio en las pupilas
del otro.

En las grietas de la soledad conversan,
destrozan dialécticamente sus escenarios
se escupen pecados,
aúllan menosprecio.

Ante la multitud disfrazan el gesto
y mutilan
las convenciones sociales:

Uno viste de metáforas sus pensamientos,
adopta el cinismo,
estrecha la soledad,
conjura adicciones
y se folla a las musas.

El otro saluda a los compañeros
con la espalda encorvada,
traduce sus actos
al código imbécil,
transmuta la vida en desiertos,
el hogar en destierro.

El ardor de estómago
es su refugio anti tornados.

Ambos,

plano abierto,

ambos
huyendo hacia adelante,
enfrentando el paso del tiempo,
frente al espejo,
impenetrables,
a una distancia inversamente proporcional
a la realidad.

miércoles, 7 de diciembre de 2016


No hace falta vegetar en Las Vegas 
para deambular con un orangután armado 
con dos Smith and Wesson, 
Madrid bien podría ser el teatro, 
y aunque no me parezco a Clint Eastwood 
atravieso Gran Vía con el semblante torcido,
con mi mono de la mano. 

El sol baja la mirada,
arropa de púrpura las sombras de los edificios, 
cruzo Callao sonriendo a las bellas turistas. 

Mi mono y yo 
adquirimos drogas en la calle Desengaño, 
y fumando marihuana 
armonizamos el ritmo de la calle 
con la cadencia de nuestras caderas 
al caminar. 
Nadie se arriesga a cruzar miradas con mi orangután, 
armado y peligroso primate, 
fumado y alocado simio, 
el mejor amigo que un hombre puede tener.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Me contaron en una ocasión, que en ciertos momentos, la línea de la vida sufre un reajuste, y a modo de vibraciones fluctúa a lomos de las derrotas, se estremece, y en un parpadeo, en un imperceptible instante, el mundo implosiona y surge el caos, las decisiones que tomemos, la manera de afrontar, de sobrevivir en el caos, marcará la diferencia entre la verdad, y la mentira.

Os cuento:

Pasaban escasos minutos de las doce de la noche,
la recepción del hotel en coma inducido.

Turno nocturno.

Semana de biorritmos neuróticos
y digestiones pesadas.

Horario de salida a las seis,
rumbo a Ítaca,
sin Penélope,
sin Telémaco,
sin irritantes asistentes
ni postulantes de impúdicas entrañas.

Un sofá entrado en años perdura
en un paisaje post-apocalíptico,
cómics abiertos, sollozando sobre una mesa
color silencio.

Luego, la hora de los placeres,
paquistaní en bellota, Doctor en Alaska y onanismo homicida,
la muerte del espíritu transforma la realidad en sueño,
y en el sueño, la serenidad de la inconsciencia.

E l d e s p e r t a d o r.

Comida recalentada,
agua fría sobre la nuca,
recojo el uniforme y regreso a la caverna,
ocho horas trasladando naturalezas empacadas,
entregando sonrisas-espejo.

Reflejo en piloto automático.

Y allí estaba,
a escasos minutos de las doce de la noche.

Desconectado el armazón que me sustenta
intuyo flotar los minutos,
el aire sabe a hierro,
se tiñe de artificiales tonos ocres y de fondo
el murmullo de la barra del bar disfraza de vida la estancia.

Siento las extremidades pesadas,
una picazón me recorre el cuerpo,
la sangre arde,
borbotea sin alterar el ritmo cardíaco,
intento mover las manos,
concentro los esfuerzos en doblar el dedo meñique…

…no puedo.

Las piernas tiemblan,
intento recordar,
intento repasar los últimos instantes de control,
aúllo por dentro,
cierro los ojos,
despacio,
slow motion patético y se reinicia el espacio-tiempo.

Retorna la velocidad de crucero.

Del ascensor baja Paul Atreides,
el puto Paul Atreides,
el puto Muad´div con sus ropas fremen
y la saturación de la especia
inyectando de azul sus ojos.

Miro alrededor, nadie se percata,
se aproxima, asiendo una caja,
me escudriña y murmura:

- introduce la mano imbécil.

No reacciono.

Muad´dib sonríe y comienzo a sudar,
la recepción se diluye,
las paredes se derraman arrastrando las baldosas flácidas,
las luces parpadean y la sonrisa de Atreides
se transforma en una áspera carcajada que engulle
la brisa del bar.

Siento el corazón alojado en la garganta.

Suena el teléfono, bofetón de realidad y vuelve la quietud.

La recepcionista me señala,
en sus ojos la necedad y la cólera se combinan,
mueve los brazos, gesticula,
retomo la consciencia en su inmensidad,
me llevo la mano al corazón y arranco la chapa que me etiqueta…

… despierto.

Despierto al mundo y de un portazo
alejo las tinieblas,
renuncio a mi casa, a mis cómics,
abandono el cadáver hueco de otro yo,
una camisa de hombre-serpiente,
espontánea heredera de la serpiente embustera
que anidaba entre el Tigris y el Éufrates.

Y acaricio el camino,
arrojando sal por encima del hombro,
sincronizando el cuerpo y el alma,
con la certeza de estar un poco más cerca
de algún tipo de verdad.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Esta noche tiene las entrañas podridas.

Apenas quedan del día fragmentos,
el horizonte se entretiene con los matices rosáceos
de un naranja que se diluye,
mientras,
descubro la arquitectura efímera
que juega a soportar el armazón de las horas.

Una esfera impertinente alumbra el camino que serpentea
entre los campos en barbecho,
el aire huele a cenizas y lluvia, a lágrimas sulfúricas,
a adjetivos indecentes,
es el mismo camino del que veneraba el polvo
que tus pies levantaban.

Las ventanas cerradas visten la calle de secretos,
de dramas y comedias, de sexo y angustia.
Reembolso la moral a esta sociedad de engaños
y me adentro en la batida cruel, cazador,
censor de escondites, rastreador de momentos intensos,
espectador del abismo.

Más tarde,
cuando se detiene el tiempo al impactar sus fronteras
con los límites de la cordura,
extraigo los frutos maduros del asfalto,
fotografío los recuerdos , cartografío
las constantes de esta amalgama de instantes,
y de la suma infernal de ambiciones, de recuerdos y verdades
destilo átomos de incertidumbre,
abrazo almohadas metafísicas,
eyaculo mordiscos al viento… serenidad,
serenidad, serenidad…

Serenidad que me empantana
en este jardín volcánico,
y me despierta a lametones...

...soñando...

...perdido...

....en una noche que no acaba.

sábado, 15 de octubre de 2016



Una victoria no te convierte en ganador,
de la misma manera
que la ausencia absoluta de ellas
no resuelve en tu contra.

La noche está oscura,
más allá de las translúcidas cortinas
el viento susurra mentiras
a los desconchones de los muros,
miro al techo tratando de obviar los gemidos,
que borrosos,
llegan del apartamento de al lado.

Envidio el cuerpo que te hace aullar entre bendiciones.
-le grito al silencio-

Dejo la habitación y me siento en el sofá,
la erección no disminuye,
bebo un trago de whisky y trato de olvidar
cómo ascienden los gélidos tonos
por tus muslos.

Enciendo el televisor,
hay pornografía cultural y le han otorgado el Nobel a Bob Dylan,
nado entre las ondas y termino reventando
el mando a distancia contra la pantalla.

La madrugada enraizada,
y en los silencios reverbera el eco de la derrota.

Una victoria no te convierte en ganador,
suspiro mientras observo
la sangre que abraza mis heces.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Sigo en conflicto con mis prioridades,
cansado de peregrinar como un lamento
mientras en la calle ríe la gente
y la brisa suave
baña con gentileza el asfalto.

Me encuentro solo.

Es cuestión de ver mi semblante
frente a frente,
de bucear,
en cada arruga,
en cada pliego,
en cada mancha,
y recordar tiempos más felices.

Perdido en brumas
Muerto en pasado.

Sigo.

Sigo cansado y molesto al verme incapaz
de reaccionar,
siempre entre gemidos,
siempre vomitando versos impostados
buscando redimir la conciencia,
un torrente de frases rasgando mi piel
como arena en un tornado.

Sigo mi camino,
por las oquedades que ocultan las sombras
de las soledades,
como un mendigo que pide
cariño
envuelto en cartones,

si tu me miraras,
si te acercaras…


te devoraría.

martes, 20 de septiembre de 2016

Llega el otoño,
se presenta entre aguas,
desnuda el bosque y enfría la noche
con su pátina de tristeza.

Desde la cueva se divisan las columnas
suaves y blancas de humo,
se alzan al cielo, lo manchan
de grises matices al contacto
con los nubarrones.

Me envuelvo en la manta,
apuro un cigarro de bellota,
ralentizo el tiempo y lo acompaso
con las ganas de vivirlo.

Aún así sonrío con indiferencia,
el oscuro espejo de 32 pulgadas
devuelve una mueca desagradable,
un perfecto desconocido,
un amago de náusea con piel ajada.

No existe para el malvado razón que entienda,
ni justicia.
Sólo puntos de vista y sugerencias
dictadas por las circunstancias
    - me da por pensar -

Pero sigo respirando,
despierto sólo a medias,
pero respirando, contemplando el hervidero,
soñando con hervir,
temiendo el momento en el que el sueño conecte
con la realidad.

Y no logre entonces discernir mi rostro,
del reflejo que devuelve el televisor
apagado.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Cuando la tarde se ajusta, como piel de serpiente,
y las arenas que recubren las dunas se compactan,
se endurecen,
se tornan cemento,
es cuando me doy cuenta de la soledad que emerge del silencio.

Las paredes,
de una sobriedad insostenible,
igualan exterior e interior.
Mecido por las moscas paladeo el aire caliente,
y grito,
y devoro pornografía trashumante
destrozando el sofá con mil vueltas.

Entonces cierro los ojos,
abro la mente,
-puertas de la percepción tras humo denso de goma-
y las conversaciones acuden a mi encuentro:

                        -El monólogo genocida de quien plancha en el piso de al lado.
                       
                        -Los gemidos de afirmación que entrecortan
                         las extensas disertaciones del catedrático del segundo.
                       
                        -La voz rasgada  de la reina alcohólica que habita
                         más allá de las nubes,
                         que lucha a gritos contra la indiferencia agobiante del joven príncipe,
                         y se escupen adicciones a la cara,
                         se amenazan,
                         se destruyen en suicidio colectivo y programado.

Recobro la consciencia y el sol sueña
con bañar de luz tierras mejores,
las sombras templan las corrientes y calle abajo
se pueblan las puertas con ancianos que discuten,
arreglan el infierno con sencillez impecable,

y yo,

ávido de contacto,

me abrazo al fantasma de ojos azules y sumerjo la mirada
en agua gélida.
rescato del olvido sonrisas,
dejo de mirarme las venas con intenciones mineras
y vuelvo a la intensa labor de contar horas
perdido en una espiral de minutos.

lunes, 29 de agosto de 2016

Un enjambre de abejas,
bajo el agua, inmersas,
la dulzura de los sueños
5mg entre copa y copa.

Observo cómo hablas,
tus gestos faciales,
la vehemencia de de tus manos
en movimiento,

arriba y abajo,
arriba y abajo.

Un plato me roza la oreja y estalla
de la manera más hermosa
contra la pared del comedor,
en mi cabeza suenan puentes melódicos,
guitarras intensas y baterías descompasadas.

Te vuelves diosa babilónica del amor
y de la guerra,
fagocitando lo primero y oscureciendo la mirada,
mi Ishtar de madrugada,
mi perla cotidiana que supura verdades
como dagas.
Pero nada penetra en mi mundo,
allá donde me encuentro
sólo los cantos de los elfos del mar de Belegaer
sintonizan con mi semiconsciencia.

Y te sonrío en un impulso reptiliano para apaciguar la tensión,
y lloras,
y destrozas la habitación,
y te exasperas aun sabiendo
que el diablo es esclavo de su condición.

martes, 23 de agosto de 2016

Giusy Ferreri .- Non ti scordar mai di me / Roma Bangkok







El contorno de tus labios 
dibuja inmensidades mientras se desliza, 
húmedo, 
por mi espalda,  
podemos follar sobre el piano de Sam, 
o en el minúsculo apartamento romano 
de Gregory Peck.

Más tarde lucharé 
contra los monstruos de la realidad, 
y un mundo de ceniza borrará de un plumazo 
el hermoso templo de Isis. 

No me entiendes, 
no sufras, 
ni yo lo hago. 

Es cuestión de perderse 
en las matemáticas escondidas tras el deseo salvaje 
y experimentar una juventud olvidada,  
derramar el blanco esperma por tu espalda, 
-cine porno- 
mientras disfrazo el universo de cine clásico.

Pero eres tan tierna, 
tan de tu tiempo, 
que las palabras de un viejo parecen 
aullidos en plena tormenta.

miércoles, 6 de julio de 2016

- Egeria -

Resumo
para no perderme en imbecilidades:
que la chica no tenía papeles
no lo supe hasta mucho después,
sus ojos eran todas las referencias
que necesitaba,
y su boca,
y esa manera de hacer el amor
como si estuviéramos follando,
¿o era al revés?.

La mañana del lunes la dejé en Ópera,
tenía una entrevista de trabajo,
y aunque el cielo cubría de cenizas las aceras,
y un mirlo calló fulminado a mis pies,
no quise hacer mala sangre
y nos despedimos con un beso.

Al mediodía me llamó
preocupada,
me contó algo sobre el yo,
el superyo,
la fase oral,
el calor que tenía,
las efímeras gotas de sudor que se deslizaban
por su vientre,
circunvalando el piercing del ombligo...

...una llamada más.

Yo estaba tirado en un banco del parque,
resolvía ecuaciones bicuadradas
al tiempo que gemía levemente
a modo de asentimiento,
un sonido parecido al que suelo emitir
al fingir los orgasmos,
porque los hombres también fingen los orgasmos,
sobretodo
cuando están tan colocados
que el pene tiene la misma sensibilidad
que una varita de merluza congelada,
se finge por agotamiento,
no por satisfacer a la pareja.

El caso es que después de esa llamada
no volví a saber nada de ella.

La policía se puso en contacto conmigo,
me habló de conspiraciones,
agujeros de gusano,
paradojas espacio-temporales,
me enseñaron la fotografía de un fresco antiguo,
una tal Egeria,
se parecía a mi chica,
aunque mi chica tenía las tetas más grandes.

Después desaparecieron,
todos desaparecieron,
me quedé sólo,
escribiendo poemas,
fumando marihuana
y soñando despierto.

- Nina y El lagarto -

En la esquina trabaja el Lagarto,
su alma de hueso,
su voz,
diamante azulado en colgante de hojalata.

El Lagarto nació para estrella.

Nina pasa cada tarde por la avenida principal,
un trabajo de mierda viola
sus impulsos de vida,
no es consciente
de lo perverso de su situación.

El  Lagarto probó las mieles del éxito
y las hieles que defecaron sobre su pecho
en finísimo polvo blanco.

Eligió el camino coherente con la falta de dignidad.

Sincero consigo mismo
prefirió el olvido,
la suciedad,
el desprecio,
a la horrible idea de ser culpable
de responsabilidad.

Nina se masturba cada mañana frente al espejo,
se corre mientras su marido se afeita,
más tarde prepara el desayuno a los niños
y su cabeza
entra en un bucle permanente,
de simpatía
y frases vacías.

Nadie en el mundo entiende su soledad.

El médico le receta Lexatín.

El Lagarto canta rancheras esta tarde, la heroína es buena y se siente el rey.

Nina vuelve del trabajo, camina despacio, como una gata, como una reina.

Se miran,
son dos adolescentes ingenuos que piden cariño a silencios,
se acercan,
respira uno el aire del otro,
sonríen nerviosos.

Nina abre el bolso,
sobre la mano un par de euros,
roza su piel ajada con los dedos,
sólo en ese instante se siente viva,
el Lagarto sigue convencido de repetir un sueño,
y se alegra de saberse muerto.

Un minúsculo latido altera la paz del reino,
desde la ventana la dulce niña observa el horizonte,
a sus pies se extiende el valle,
y bajo la verdura abono de huesos
y carne podrida.

Suena el despertador,
un haz de sol
juguetea con las motas de polvo y señala
la ropa interior a los pies de la cama.
Duermes,
desnuda,
blanca como la nieve dibujas escenas
con el movimiento de los ojos,
yo me levanto,
me desperezo,
te beso la mejilla,
susurro palabras sin alma,
me despido.

Cuando despiertas sientes la inmensa alegría de la libertad,
vas a trabajar en coche, recordando tus sueños,
recordando la ventana orientada a poniente,
la luz rojiza del atardecer sobre los valles de Romia,
el fresco aliento del anochecer acariciando la hierba,
y frente al espejo del retrovisor
apenas una sombra en tu mirada será el recuerdo del imbécil
que quiso quererte y huyó,
incapaz de amarte en dos mundos.

Nina Simone .- Sinnerman


domingo, 26 de junio de 2016


Esbozo en la ventana desánimos de vaho,
el conductor arranca,
la vibración del motor es sedante.

En la dársena se quedan los “por qués”
arraigando
en los tiestos saturados de colillas.

Miro hacia atrás pendiente de una sombra,
comprendo que no vendrás
mientras una balada de Scorpions nos devora,
tantas películas han hecho
-me decías-
un daño irreversible en la fracción del cerebro
que regula la realidad.

Abandono Madrid,
no recuerdo el destino,
no recuerdo estar sobrio.

El autobús vuelve a detenerse,
son las dos de la madrugada y no encuentro
cómo despejar el alma,
consigo una botella de ron en la gasolinera,
divina poción para anestesiar la razón
y borrar tu rostro de las estrellas del cielo.

Es una misión suicida, perdida de antes de tiempo.

La dualidad del asiento delantero no se suelta la mano,
se acarician y se besan
-nosotros solíamos hacerlo-
se dicen cosas al oído,
cálidas palabras de caducidad palpable,
y recuerdo la última noche,
cuando entre lágrimas te susurré un te quiero,
mientras gritabas,
que también Hitler amaba a sus perros.

Insomne



Silenciar los gritos de la noche bajo sábanas de apatía,
y dejar sin sabor las experiencias
sin misterio las conquistas,
ocultar los deseos,
desvanecer los siniestros impulsos,
rezar,
cada instante,
rezar para no beber el pentotal de tu boca,
para no toparme frente a frente
con el combado espejo que devuelve
el reflejo
de las alucinaciones.

Y sin quererlo disfruto,
de la agonía de la espera,
de la fuerza irracional que nos destroza,
que nos ahoga en un mar de segundos,
olas de tristeza bajo el influjo de la luna llena.

Y resisto las enseñanzas de la experiencia,
inmune a las ostias de la vida,
igual, siempre igual,
con los mismos altibajos y la misma capacidad de abstracción,
con el mismo interés por la vida,
la misma frustración por vivirla,
con la misma capacidad para crear sueños de papel de periódico,
la misma torpeza para exprimir sentimientos.

Silenciar los gritos de la noche bajo las sábanas de la apatía,
como descifrar obviedades
cuando los demonios susurran nanas al oído.

domingo, 14 de febrero de 2016

Una nube gris se pasea por el cielo
el asfalto es un espejo de brea
y la realidad es un momento que se instala
junto al llanto.

Mira mis manos de sal,
que las alas se escondieron
tras las grietas de algún mar.

Mírame bien,
mira mis fragmentos rotos,
alma autista sin salida.

Mírame bien
en esta nueva dimensión,
la he creado para sentirme
una especie en extinción,
mi paraíso perdido bajo el aguacero.

Y cuando tú,
tu falda abierta y tú
y la pierna que se pierde más allá de la cadera,
me siento azul,
pequeñito y azul,
un pitufo desterrado en un mundo sin amor.

Y suena la melodía...

...la lalalala la lala la lalalala la lala...

...la plaza gira y los turistas se incomodan...

...la lalalala la lala la lalalala la lala...

...soy un engendro oscuro
en un juego desdibujado....

...la lalalala la lala la lalalala la lala...



martes, 12 de enero de 2016

DAVID BOWIE - Heroes



Puede sonar vacío,
oportunista,
puede ser que los inminentes cuarenta
me escupan a la cara y que deambule por las calles
jurando que ya no existen grupos como antes,
pero sin Lou Reed,
sin Freddie Mercury,
sin Barret, sim Lemmy,
cómo coño podemos ser héroes,
aunque sea por un día.
Hoy me emborracho con mis amigos,
con Bowie sonando,
Changes y otro wisky,
Starman y lleno el vaso,
llamamos al Mayor Tom a gritos por la ventana,
nos responde curioso
el hombre que quiso vender el mundo,
y mientras tanto la botella se vacía
y los amigos se duermen,
mañana culparemos al alcohol de nuestro careto,
aunque sabremos que las ojeras son el precio
por sentirnos un poquito más solos,
un poquito más viejos,
un poquito más alejados de la perfección.

Descansa Ziggy