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domingo, 14 de agosto de 2022

Cuando el prejuicio se folla a la ignorancia

nacen engendros como tú. 


Si, si....


Si.


Si....


Como tú. 

Como tú, que eres limpio y perfecto, 

que vives como el obispo manda, 

que tiras la primera piedra,

juez y jurado,

dedo índice de alguna deidad

corporativa.


Como tú, que no eres racista, 

que no eres homófobo,

que no eres machista,

pero....


Como tú, que repartes ayudas

siempre que te ayuden a tí primero, 

como tú, que fantaseas con emociones

y prohíbes por decreto los sueños.


Como tú, que te escudas 

en falsas banderas, 

que ensalzas una igualdad maliciosa,

retorcida y lastimera.


Como tú, que vierte bilis

sobre el éxito y el talento.


Como tú, que se limpia el culo 

con mi presunción de inocencia.


Como tú, que se ofende 

por una sonrisa, 

que llamas violador 

al que mea de firma distinta. 


Como tú, que prostituyes la historia, 

altavoz de la superioridad geográfica,

dictador de seres okupados,

guionista de la crispación.


Como tú, que escupes odio a tu vecino

y después denuncias

sus molestos alaridos.


Como tú, que presumes de moral

como base inmaterial 

de todo argumento. 


Como tú, pedazo de mierda,

adalid de las causas inexistentes,

guardián de tus propios intereses,

señalador de mentes divergentes,

sodomizador del sentido común,

asesino del humor.

 Compongo imágenes

con recuerdos en avanzado estado

de descomposición.


Trazo efímeras columnas

capaces de sustentar un altar

donde sacrificar mis defectos

a tu belleza...


...dispongo tu genealogía

cercana a héroes y heroínas,

dibujo soles y estrellas de neón,

planetas de núcleo diamantino

qué rotan en torno 

a cadáveres de dioses primigenios...


...invento mares de metal,

archipiélagos con forma de runa,

vientos sulfatados que infectan

estados corrosivos de ánimo,

débiles y suplicantes quejidos

cautivos de la luz de tu mirada. 


Recreo escenas enfermizas,

ensoñaciones microscópicas

atrapadas en la suavidad 

de tu piel...


...lejana 

y desnuda.



Soy un dios, soy un arquitecto,

soy compositor, poeta, escritor...



...soy un miserable fantasma

qué no sabe cómo

quitarte las bragas.

 Las noches son muros infranqueables,

Oscuras sombras los sostienen,

Rezo una plegaria\hechizo,me someto 

Al cautiverio dulce, al estado latente,

Zombie en Imsonia, intocable de Oniria

Entierro las batallas en el subconsciente

Preparo el abono/veneno de pesadillas

Ahogo la lógica en los planos de existencia,

Mientras absorbo el vacío de las perlas/paraísos.

domingo, 24 de julio de 2022

 Diversos ciclos y extrañas aventuras

cercanas y cercadas entre murallas de asfalto,

constituyen un equilibrio extraño,

como pájaros de cabezas cercenadas

alumbrando los espacios muertos.


Intramuros el universo es bidimensional,

me mezo y me mezclo, me escondo.

Hoja caduca que tiñe de marrón

el frío gris de las aceras,

que baila si el viento sopla,

que compone hermosos tapices

cuando los colores del otoño acompañan.


Extramuros la cordialidad,

la sonrisa social y el comentario justo,

las buenas intenciones y cimientos

de papel.


Extramuros,

más allá de los anillos de asfalto,

en el límite justo de la tercera dimensión

me hago añicos,

ni las ofrendas ni lo aullidos

abren la puerta de Aramu Muru,

me pierdo en los silencios que envuelven

los conjuntos bioquímicos.


Intramuros coraza y armadura

bidireccional de baja frecuencia,

rata autista que se asoma a la ventana,

y sueña...

...sin cobertura.


Diversos ciclos y diversas aventuras,

bizarrismo bizarro y

puntos de vista,

mientras busco el origen

del error imperecedero,

del cable que nunca conecta.

 Estamos muertos,

se escucha la letanía en los susurros,

pon atención, observa

los detalles...


Un valiente imitador de dios

muestra el cuchillo entre sus dientes.

Las bestias se recogen asustadas,

buscan la zanahoria en el establo

mientras del cielo, caen los escupitajos

que antes lanzaron

de manera condescendiente.


De la hoguera se salvan los equidistantes,

apenas se asoman para olisquear

el aroma a carne quemada,

son los virtuosos,

aquellos que borran nombres al azar,

aquellos que engrasan las bisagras

de las puertas que comunican

la realidad y el deseo.


Si ves que un día cualquiera

una frase manida

equivale al todo,

si una sencilla fórmula,

repetida, cortada y pegada

adquiere el poder de conjurar

la hipocresía,

corre, corre y no busques compañeros

que sostengan tus ideas

frente al absolutismo,

penetra por el ojo de la aguja

enjabonado con las babas del creador,

relaja el esfínter y siente el pellizco

estimulante de la impertinencia.


Estamos muertos,

algunos empiezan a sospecharlo.

1984

 El viento cálido en la frente,

cabalgo a lomos de un caballo

de humo,

las sombras dibujan mandalas

por los que se pierden,

en descenso circular,

las angustias fantásticas,

los refugios de plástico,

los himnos:

When the rain begins to fall,

Selfcontrol,

Tonight Is What It Means to Be Young.


El pasado es un edificio en ruinas

al que anhelo regresar

para observar, desde sus balcones,

el desfile de las chicas de neón,

y sentir cómo los sintetizadores

levantan muros insomnes

a través de las ranuras del VHS.


Cierro los ojos y mi piel se adapta,

cierro los ojos

y recuerdo con nostalgia

la forma de odiar

mi envidia de pene.


Se solidifica sobre el horizonte

la ciudad masificada,

abro las compuertas,

y se desbocan los cauces,

soy la pantera que lame la sangre

de tus botas.


Salto por la ventanilla del coche

me mezclo con los colores,

los sonidos, los sabores,

retuerzo realidades y admiro

las posibilidades

de una soledad superpoblada,

fantaseo con pasadizos bajo tierra,

con estaciones abandonadas,

con la humedad de la lluvia sucia

y el tacto de la arena caliente.


El tiempo es un puto cobarde

que apuñala por la espalda,

apenas ayer era un esbozo de mañana

y hoy, se asfixia

bajo el negro manto de una noche,

de la que nunca quise escapar.

 Cuando la tarde se oscurece

y el mirlo blanco recoge en su vuelo

los pesados minutos de incertidumbre,

Drama Queen apaga la televisión.

Han germinado,

en su cerebro en barbecho,

la ideología de la mansedumbre,

las fuertes creencias de la ignorancia,

el amor por las alfombras rojas

y los filtros de Instagram.


Míster Señoro viene cansado de la oficina,

las cinco últimas cervezas,

tras horas de papeleo inútil,

repiquetéan en su garganta,

chispitas que brotan con fuerza

en sonoro eructo que anuncia

el retorno del guerrero,

la vuelta al hogar...


Pero no es un día cualquiera,

no es un día más,

ha estallado una guerra mundial,

el virus chino ha mutado y es terminal,

el Sáhara se ha derramado por las calles,

llueve sangre con batracios coagulados,

y juega el Madrid...


...¡Ah! y una famosa con bocio

habla mal de su hermana

en Tele-vertedero.


Se presenta una velada interesante.


Drama Queen se queja constantemente,

ha visto por televisión

que las enfermedades mentales

están de moda

y quiere una.

Míster Señoro le reprende,

recuerda cuando el bullying

era el tema principal,

y Drama inventaba palizas y vejaciones,

mas Drama Queen no cede,

y se nota la bipolaridad

en el lateral de la amígdala:


- Tú no me crees por lo que te hicieron los curas.

Le suelta entre sollozos a su marido.


Míster Señoro,

que no ha visto un cura en su vida,

le pega un tiento al pacharán

mientras sopesa la idea

de lanzarle la copa a la cabeza.


Drama Queen abraza a su chihuahua,

un pequeño hijo de puta

llamado Bolita de Mamá,

que muestra los dientes a Míster Señoro,

adivinando sus intenciones.


Mientras tanto,

en las peligrosas calles de la capital,

jóvenes inadaptados,

desagradecidos hijos de inmigrantes centroamericanos, africanos y reptilianos

confabulan con la izquierda radical

para destruir el estado del bienestar,

es el nacimiento del

Imperio Afrolatino.


Un peligro del cual

nuestros adorables protagonistas

aún no han oído hablar

por televisión...


... Continuará...

 Las noches son muros infranqueables,

oscuras sombras los sostienen,

rezo una plegaria\hechizo,me someto

al cautiverio dulce, al estado latente.

Zombie en Oniria, intocable de Imsomnia

entierro las batallas en el subconsciente,

preparo el abono/veneno de pesadillas,

ahogo la lógica en los planos de existencia

mientras absorbo el vacío de las perlas/paraísos.

 Un trazo firme delimita

la burbuja

que enmarca el yo,

desgarrándolo del mí...


... anoche volví a soñar

con goteras.


Un trazo aéreo,

deformado por bolsas de aire

y diez signos gigantes

de interrogación

penetran en mi espalda

como espadas de humo.


Así percibo el mundo

segundos antes del ocaso.


Añade altas torres de cristal,

mezcla el tráfico denso de octubre

con el olor del asfalto

mojado...


... la ecuación está lista

para ser resuelta...


... spoiler,

la X no vale una mierda.


La tarde rebota en las aceras

con la languidez

de un centípodo parapléjico

cuando aprendo la sagrada

técnica de la metamorfosis inversa,

y ahora que soy oruga

camino en procesión

de la nada

a ningún lado,

con la esperanza oculta

de pisar,

de vez en cuando,

algún que otro charco,

con la esperanza de encontrar

colores en el gris

de las amapolas.

 Ya no canta baladas tristes

la morsa aguardentosa,

debió ahogarse en las corrientes

doradas.

Dejó tras sus notas el silencio,

y un aroma de pérdida

intangible.

Echaré de menos su melodía,

como se echa de menos

el zumbido de las moscas

en agosto,

tal vez vierta alguna lágrima,

pequeña y plateada,

como una perla raquítica

que busca desvanecerse

en la arena mojada.


Siento dulce la nostalgia,

sobre los recuerdos

dibujo estrellas

con tinta de neón,

son mariposas laringólogas

que buscan con un sutil aleteo

la mezcla perfecta de humores

aéreos,

casi un pellizco de nervios

que se expande en ondas

asimétricas por los valles

perdidos del estómago.


Y me aferro a los paisajes rugosos,

oxidados,

a las palabras en morse,

a las heridas infantes

que cicatrizan y se abren

en un bucle enfermizo.


Ya no canta la morsa aguardentosa,

sus crías bucean desprotegidas

bajo las peligrosas aguas del olvido.


El oleaje se las llevará,

como se llevó el recuerdo de su voz,

como desdibujó los rasgos de su rostro...


...con esa fría crueldad

funciona la realidad

en los márgenes

del surrealismo.

 Voy a escribir como vivo,

llenando de gerundios la amapola

del anochecer con

versos hiperadjetivados,

y

terminar la conjunción ante

la duda esplendorosa y solemne.


Cayendo en el abandono

forjando la idea de crear

ripios ilegítimos y vergonzantes

que harían parir a un elefante

si llegando el caso fuera posible,

pero,

sujetando el bolígrafo con

manos de plumas multicolores

avivando de mis fueros los rencores

sin dejar ni rastro de licores

ni ardores ni remedios

entreteniendo el medio que

nos rodea alargo las frases

hasta el tedio.


Tedio doloroso, azul y brumoso

como casa de escroto en escritos

estacionarios y serenos,

mas entre la niebla de mis versos

salidos del profundo abismo

que horada el alma fúnebre

del que fuera infeliz por defecto

hijoputa malparido

de los lúmenes taciturnos.


Y de esta manera mal versando,

malversando las calumnias y

en los errores errando

me despido, clásico,

que el errar me cuesta un rato para

no seguir intentándolo.

 No entré en aquella cantina por casualidad...


Hace tiempo que estuve en la Ciudad Antigua

y conocí al Señor Mugre,

entonces me pareció un hombre raro,

demasiado nervioso,

pero nunca me gustó juzgar a la ligera.


El Señor Mugre tenía varios aspectos

de personalidad que coincidían

con mi completa falta de carisma.


Valiéndose de su perspicacia

me abordó, y le dejé hacer,

pensé que era un cretino más

en busca de un incauto

que le pagara las copas.


Pronto me dejó claro su gusto por las drogas,

por el alcohol, por las mujeres, por los hombres,

por todo aquello dotado de un cálido agujero

por el que asomarse,

fuera este de entrada o de salida.


Llegaba a ser demasiado explícito.


Me llevó a conocer la cara oculta

de la Ciudad Antigua,

buceamos en los arrabales perdidos

tras los rascacielos vidriosos del uptown,

buscamos pelea con los estibadores parapléjicos

del muelle,

nos metimos pollos por decenas,

asaltamos alguna casa de apuestas

y alternamos con las entidades

de un burdel interdimensional...


... hasta que nos entró hambre.


Camino del restaurante discutimos de política,

mientras que el Señor Mugre era un radical

Stalinista Social Demócrata Cristiano,

y se masturbaba frecuentemente

con porno norcoreano,

yo siempre fui de no votar:


- Prefiero que aquellos

que me van a roban

sean elegidos por otros,

me hace sentir menos capullo.


Al Señor Mugre no le convenció

mi argumentación sin fisuras,

me llamó fascista de baja intensidad.


Bien entrada la noche el Señor Mugre

cogió prestado un auto,

quiso sorprenderme,

tal vez escandalizarme,

y tuvo la osadía de invitarme

a una lectura clandestina de poemas.


-¿Poemas subversivos?- Dije en voz alta.


- No, estimado gañán, poemas de verdad.


Durante el camino no hacía otra cosa que preguntar:


-¿ Qué es un poema de verdad?


Pero el Señor Mugre me miraba en silencio

y subía el volumen del reproductor del coche.


-En serio, insistía, ¿Qué es un poema de verdad?


La música reventando los altavoces

era la única respuesta, un estribillo

cantado con desidia y chulería

se sostenía por una base dembow :


"Te quiero asotá con mi morcón,

que batas los huevos hasta que monte,

cremeal tu espalda, chingal como perrito

a cuatro patas ailoviu mi amolsito"


Estaba a punto de sangrar por los oídos

cuando detuvo el vehículo,

frente a nosotros se extendía un vertedero,

gaviotas alcohólicas planeaban con dificultad

trazando círculos disléxicos en la oscuridad

de la noche,

las ratas buscaban lugares exóticos

entre los huecos de la chatarra,

copulaban mientras se hacían selfies

para sus cuentas de Instagram.


-Ven, ven, pasa, me decía el Señor Mugre,

pasa y olfatea los gases, deja que el hedor

penetre en la garganta,

siente la náusea, el asco...


No entendía nada,

el sudor creaba cauces desbocados en mi espalda

la gota fría, el viento febril,

comencé a marearme...


El Señor Mugre miraba y reía,

aplaudía y giraba a mi alrededor:


- Vamos poetucho, escribe, escribe...


Y reía,

bailaba y reía,

reía y bailaba...

mientras yo,

postrado de rodillas,

a duras penas

podía contener las arcadas.


El aire se transformó en palabras densas y artificiosas,

el asfalto se tiñó de bilis,

las gaviotas trazaron elipses luminosas,

dibujaban cintas de Moebius que escupían

verdades de un azul oscuro,

casi negro...



















Desperté días más tarde frente al mar,

en las cálidas costas de Maracaibo,

distinto país, distinto continente,

había perdido todo el efectivo,

parte de la ropa y el sentido del humor.


Pasaron meses desde aquella aventura

cuando volví a ver al Señor Mugre,

estaba en una librería de Tirso de Molina,

lo encontré más ajado, triste, gris.

Pedía limosna junto a la entrada,

pensé que no me reconocería,

pero se puso en pie,

me señaló

y gritó mi nombre mientras lanzaba

poemas de Bukowski y de Billy McGregor

al cielo de Madrid.


Entonces lo entendí todo,

lo entendí de verdad:


No entré a aquella cantina por casualidad.

 Todos duermen en la torres, los zumbidos aéreos disminuyeron,

la noche es fría, siempre es fría, hace años...


Al cielo se alzan las montañas de chatarra,

son pirámides disléxicas

que elevan lanzas afiladas hacia las estrellas,

en su interior el útero protector es la caja

de un furgón oxidado,

y envuelto en mantas viejas

sorbo los fideos con sabor a pato,

el día siempre llega, el muy hijo de puta.


Conecto el portátil,

las sombras abrazan el mundo, lo aprietan,

lo desencajan...


...traduzco los trazos,

repaso el proceso en la pantalla,

y como una langosta que se cuece

lentamente

observo el color blancuzco de mi rostro.


Hoy se ve Marte, leo en las noticias,

pequeño y rojizo muestra su quietud

en el frío nítido de octubre,

no tilila, no sonríe, es un reflejo del futuro

que se muestra sin complejos,

idiotas de nosotros que no comprendemos

la insondable profundidad de su lamento.


Noche, fría noche de luna llena,

el arquero eclipsado apunta al horizonte con su flecha,

no advierte la presencia del último de los buenos,

no le importa el nombre de la hormiga reina,

aún así , en el silencio melancólico de las estrellas,

resuenan los gemidos eróticos

de las gatas en celo.


Madrid es una selva

devorada por ríos de alquitrán

que fluyen desde los cuatro puntos cardinales,

y en medio, con los ojos en blanco

y las bragas ensangrentadas

abraza a los muertos la pereza.


Me refugio en mi pequeño pedazo de nada

entre tomos y grapas que se cuartean,

y admiro la complejidad de una salida de sol

desde un alma en peligro de extinción...


… pasó la noche,

se suicidaron los fantasmas,

sucios traidores que me acunaban

en noches de espejos helados...



…¿Qué soy sin vosotros?

 Nadie se acerca,

nadie lo sabe...


A escasos metros de la arboleda

el pozo de piedra porosa dormita,

henchido de rocío se viste

con la fina seda de las arañas,

con el terciopelo cobrizo

del musgo latente.


Poderoso antaño,

anclado en su espacio,

recuerda las lejanas vibraciones,

dulces cosquillas que lentamente

le fueron robando.


Aún nota la majestuosidad

de la férrea diadema

como quien siente el escozor

de un miembro amputado.


Apenas inmune al paso del tiempo

aprendió a predecir la lluvia

leyendo en las caricias

del viento.


Con más experiencia que sabiduría

atesora el olvido

en el perfume de las madreselvas,

y llora lágrimas de invisible añil

que inundan los surcos

labrados por los gusanos.


Mientras, bajo tierra,

prisioneras allá en el fondo,

sus aguas se tornan

cada vez más negras.


Nadie lo sabe,

nadie se acerca...

 Sueño que floto,

¿es un sueño?,

un sueño, nada más que eso,

floto a través de los cúmulos

desnudo y en silencio,

mientras la corriente deja

arena de estrellas

en los márgenes del limbo.


Despierto al rato,

siempre despierto,

desubicado, perdido,

con una mano en el pecho

y la otra sosteniendo lo poco

de vida que merece la pena.


Faltan horas para volver,

para saltar sin paracaídas

sobre Matrix,

me rasco los huevos frente

al espejo, y espero...

Procuro vaciar la mente

y sondear a los transeúntes

con preguntas capciosas,

en el fondo sólo busco

respuestas que expliquen

la falta de electricidad

en mi alma,

tal vez la carencia...


...un ser sin alma

camina por las vidas

siempre a distancia,

un ser sin alma no llora,

no siente, no teme.

Un ser sin alma vive agazapado

en un mundo de imposibles,

un mundo de casas vacías

y edificios en constante

construcción.


Sin alma eres el vampiro,

sin alma eres el desconocido,

sin alma eres el nombre

que nunca recuerdas

el que siempre se queda

en la punta de la lengua.


Se acerca el sueño,

me derrumbo sobre la cama

y respiro con dificultad,

imagino no despertar

y esbozo una sonrisa

de medio lado,

quizás me devuelva el gesto

la suerte...


...suerte, muerte, fuerte...

...una putada ser consonante.


Mañana, cuando suene el despertador,

el mundo será un agujero

aún más negro,

aunque hay tantos mundos

como puntos de vista,

y la presbicia me está jodiendo

la vida.


Floto de nuevo,

como un inmenso globo

hinchado con el metano

de miles de pedos bovinos,

¿ Será el momento de reventar?


Mejor si te alejas.....

 No entiendo cómo me vuelve

a pasar...


...me lo avisaron los dioses,

las fuerzas de la naturaleza,

el horóscopo...


...no sé leer las señales,

siempre acabo perdido

por no saber leer las putas

señales....


Vale, de acuerdo,

la noche que la conocí

hubo un eclipse total,

pero en la otra cara del planeta,

eso no cuenta...


...¿no?.


Que comenzara a llover sapos

justo en el mismo instante

de saber su nombre,

no deja de ser una peculiaridad

atmosférica.


Sí, ya sé que mi psicóloga

me hizo escribir cien veces

en la pizarra:


"mujer grande, coño grande,

mujer pequeña, todo coño",


¿cómo iba a pensar que

guardaba relación con su

estatura?...


Es que me pierde un esbozo

lejano de aventura,

cabalgo sobre un caballo herido

a través de mares de sangre

y espinas,

si pienso que en la orilla

me espera un baile de miradas.


Lo sé,

lo asumo...


...cierro los ojos

y una especie de Fernando Esteso,

olvidado en un Valhalla

sólo para chicas,

me señala y dice:


-Qué perdido estás querido,

qué perdido...

 ¿Por qué ya no escribes

poemas de amor?

Dices mientras clavas tu pupila

en mi pupila divergente...


¿Y tú me lo preguntas?


Te lo explico:


No me apetece,

es un fastidio.


No me apetece olisquear

los genitales del grueso de la jauría,

soy más bien tirando a ovino

y no balo en el mismo tono...


...me exaspera.


Confío en el breve esbozo

de inteligencia que debió sostener

algún dios fumado

en el interior de mi sesera,

sé que existe, vago,

melifluo, apenas susurrado...


...entre el calibre de una neurona estéreo,

y la zafiedad de un lubricante humano.


Los sé porque soy consciente,

del mundo y de sus agrupaciones,

de las demandas y de las ofertas,

de la soledad no consentida,

de la compañía obligatoria,

consciente de los ghettos

dentro del ghetto,

de sus parques y jardines

repletos de secuoyas

donde anidamos

la basura blanca.


Consciente de los grupos de WhatsApp

alternativos, de la sonrisa sociable,

y de la espalda social,

de lo mucho que mi niña me quiere,

y lo mucho que devoro mentiras

mientras vomito en las paredes

de mi estercolero privado.


Y me da igual.


Me dan igual los gestos,

la amabilidad, los sutiles

tocamientos de gónadas...


...me da igual

la masturbación menstrual,

los rostros ocultos,

los cuerpos insinuados...


...me dan igual...


Asumo mi rol de cínico consciente,

asumo sopesar las opciones

y mantener el rumbo

de colisión hacia la nada.




Y sin embargo, un rato cada día....


...me esfuerzo,


me esfuerzo

por omitir el lado oscuro,


me esfuerzo

por ocultar avergonzado

el egoísmo canónico

y la envidia razonada...




Y

es que...


...no soy más que

el grito de una hormiga

que se despeña.



Por eso ya no escribo poemas de amor.

martes, 4 de enero de 2022



Un hombre ha muerto,


a nadie le importa,
ha muerto en silencio,
acobardado por las imágenes
de otras vidas,
ha muerto depositando el alma
en el regazo de la nada.

Un hombre ha muerto,
sus dedos se hundieron en el barro,
tal vez soñaba con ser raíz,
ser el germen
del fin del mundo,
la voz de la cordura.

Un hombre ha muerto,
su cuerpo se pudrirá lejos,
más allá del mar de Alborán,
más allá de la columnas de Hércules,
más allá de las cúpulas de Sión...

Es un susurro entre las olas,
apenas unas gotas vacías
rompiendo frente a las costas
de cristal y marfil.

Un hombre ha muerto,
y muere con él la humanidad,
una colmena ensangrentada
que ciñe sus celdas
con acero y hormigón.

Un hombre ha muerto,
no hace ruido,
árboles grasientos filtran historias
disfrazadas de ensueños,
un hombre ha muerto,
silencioso...



Necios...
Necios aquellos que acarician
nubes de plata con la curvatura
de sus pezones,
creen conocer las respuestas
de preguntas que el viento repite
malhumorado:

¿de dónde vengo?
¿ quién soy?
¿a dónde voy?
¿Por qué?....

Necios los bastardos de padres cancerosos,
bombas genéticas durmientes
que alzamos al cielo los cálices
del heroísmo impuesto.

Nos rodeamos de ovejitas kawaii,
espíritus afectuosos, onanistas del ánimo
que piensan en su recurrente buena
intención:

Mientras hay vida, hay esperanza....

No me interesa,
ni la vida eterna ni fluir
en mentes ajenas,
¿ser espíritu o recuerdo?...
qué coño importa
cuando la marihuana es mi amiga.

La mejor anestesia,
la mejor de las amantes.

La bata azulada está de moda en Cibeles,
la apertura trasera airea
este culo macilento
que maldice la tapa del retrete,
la vida es maravillosa,
la vida es un festival de retrasados
que vomitan herejías,
yo soy su Rey,
el Payasus Imperatus que gobierna
el caos con puño de mierda.

No temáis vecinos y figurantes,
no temáis el sordo sonido de las arcadas,
son pequeños haikus estomacales
irradiados a baja intensidad,
desaparecerán cualquier mañana,
camino al subterráneo mundo
de las ratas.

Me cansan las palabras,
su incansable necesidad de coordinarse,
necias...


Manuel era buscador,desde el mismo momento de su concepción,
aún antes de adquirir una primitiva
conciencia,
Manuel buscaba,
lo que sea, cualquier cosa,
buscaba...

Una tarde lluviosa de octubre,
vestido el cielo con gasas grises,
Manuel giró sobre su eje,
sintió la caricia fría del agua,
el rugido sordo del tráfico,
las declamaciones sin sentido
de las ratas,
y perdido,
perdido y triste,
perdido, triste y mojado,
olvidó su último acto de amor,
olvidó la razón para amanecer.

Carente de impulso vital
Manuel dejó de buscar,
quedaron sobre sus zapatos,
tan sólo,
una micra de cordura
que pareciera diluirse bajo las aguas
de la paciencia.

Así fue cómo elevó al viento su descubrimiento,
lo mezcló con las sustancias
cancerígenas que se alzan
altivas en la atmósfera,
y,
dopado con la sangre de animales
muertos y sabia de malas hierbas,
como una enorme cabeza sin ojos
que gira variando la órbita
al compás de promesas invertidas,
imaginó ser un derviche ciego
que susurraba cánticos de esperanza
a los dijinns olvidados.

Abandonó la búsqueda,
ahorró energías enterrando historias
bajo toneladas de la sal oscura
de mares fantasmas.

Y así sucedió,
inevitable como el final de la felicidad.

Manuel se perdió en los márgenes
de una libreta en blanco,
con la esperanza de renacer,
como un suspiro en la niebla,
el aliento de la nada
vomitado en el ciberespacio.

Inevitable...

... como el túnel al final de la luz.