martes, 4 de enero de 2022



Un hombre ha muerto,


a nadie le importa,
ha muerto en silencio,
acobardado por las imágenes
de otras vidas,
ha muerto depositando el alma
en el regazo de la nada.

Un hombre ha muerto,
sus dedos se hundieron en el barro,
tal vez soñaba con ser raíz,
ser el germen
del fin del mundo,
la voz de la cordura.

Un hombre ha muerto,
su cuerpo se pudrirá lejos,
más allá del mar de Alborán,
más allá de la columnas de Hércules,
más allá de las cúpulas de Sión...

Es un susurro entre las olas,
apenas unas gotas vacías
rompiendo frente a las costas
de cristal y marfil.

Un hombre ha muerto,
y muere con él la humanidad,
una colmena ensangrentada
que ciñe sus celdas
con acero y hormigón.

Un hombre ha muerto,
no hace ruido,
árboles grasientos filtran historias
disfrazadas de ensueños,
un hombre ha muerto,
silencioso...



Necios...
Necios aquellos que acarician
nubes de plata con la curvatura
de sus pezones,
creen conocer las respuestas
de preguntas que el viento repite
malhumorado:

¿de dónde vengo?
¿ quién soy?
¿a dónde voy?
¿Por qué?....

Necios los bastardos de padres cancerosos,
bombas genéticas durmientes
que alzamos al cielo los cálices
del heroísmo impuesto.

Nos rodeamos de ovejitas kawaii,
espíritus afectuosos, onanistas del ánimo
que piensan en su recurrente buena
intención:

Mientras hay vida, hay esperanza....

No me interesa,
ni la vida eterna ni fluir
en mentes ajenas,
¿ser espíritu o recuerdo?...
qué coño importa
cuando la marihuana es mi amiga.

La mejor anestesia,
la mejor de las amantes.

La bata azulada está de moda en Cibeles,
la apertura trasera airea
este culo macilento
que maldice la tapa del retrete,
la vida es maravillosa,
la vida es un festival de retrasados
que vomitan herejías,
yo soy su Rey,
el Payasus Imperatus que gobierna
el caos con puño de mierda.

No temáis vecinos y figurantes,
no temáis el sordo sonido de las arcadas,
son pequeños haikus estomacales
irradiados a baja intensidad,
desaparecerán cualquier mañana,
camino al subterráneo mundo
de las ratas.

Me cansan las palabras,
su incansable necesidad de coordinarse,
necias...


Manuel era buscador,desde el mismo momento de su concepción,
aún antes de adquirir una primitiva
conciencia,
Manuel buscaba,
lo que sea, cualquier cosa,
buscaba...

Una tarde lluviosa de octubre,
vestido el cielo con gasas grises,
Manuel giró sobre su eje,
sintió la caricia fría del agua,
el rugido sordo del tráfico,
las declamaciones sin sentido
de las ratas,
y perdido,
perdido y triste,
perdido, triste y mojado,
olvidó su último acto de amor,
olvidó la razón para amanecer.

Carente de impulso vital
Manuel dejó de buscar,
quedaron sobre sus zapatos,
tan sólo,
una micra de cordura
que pareciera diluirse bajo las aguas
de la paciencia.

Así fue cómo elevó al viento su descubrimiento,
lo mezcló con las sustancias
cancerígenas que se alzan
altivas en la atmósfera,
y,
dopado con la sangre de animales
muertos y sabia de malas hierbas,
como una enorme cabeza sin ojos
que gira variando la órbita
al compás de promesas invertidas,
imaginó ser un derviche ciego
que susurraba cánticos de esperanza
a los dijinns olvidados.

Abandonó la búsqueda,
ahorró energías enterrando historias
bajo toneladas de la sal oscura
de mares fantasmas.

Y así sucedió,
inevitable como el final de la felicidad.

Manuel se perdió en los márgenes
de una libreta en blanco,
con la esperanza de renacer,
como un suspiro en la niebla,
el aliento de la nada
vomitado en el ciberespacio.

Inevitable...

... como el túnel al final de la luz.


Se han apagado las nuevas voces,
como una luna llena que colapsa
y transforma el azul oscuro
en muerte.

Despacio, así ha sido,
hirviendo versos alrededor
de un mundo cada vez más añejo,
despacio,
mientras se tiñe de rojo el agua
y desborda la bañera,
si, así ha sido,
apenas sin darnos cuenta.

Ahora ya es tarde,
la bestia se muere,
y deja un extraño cadáver
envuelto en perezosos pergaminos,
una momia descuidada
qué alarga sus brazos
y no abarca nada.

Rezo por ti, ave de las mil plumas,
que la agonía te sea leve
y arrastres en tu caída
el derecho al olvido.
Hoy, viernes,
nadie me escucha.

A sabiendas de la apatía,
de la pasividad generalizada,
autogenerada, degenerativa...

...me siento más libre.

Rebusco en los rincones asimétricos
de este alma de AliExpress
el recuerdo exacto, la escena
variable a través de las conciencias,
y prometo ser el único portador
de la sagrada luz,
y como un sacerdote de barro
transito las veredas bajo el
aguacero,
dejando un sucio rastro de mierda
que se esparce y se alza al viento
huracanado.

Es mi esencia,
y como tal, la mutilo,
decorando con retales de mentiras
los balcones de las avenidas
con las que sueño,
y me adentro en la casa que cierra
el pueblo,
para ver cómo se deshace,
para ver cómo se amontonan
toneladas de escombros,
que se retuercen hacia el cielo
formando falanges de cemento.

Hoy, orgulloso sodomizador de Hyde
propongo que los ángeles
invadan el planeta,
-viernesnegro-
y devoren con sus colmillos de jade
los restos de la tormenta...

...que alcen el vuelo mientras esparcen
los pedazos ensangrentados
de la civilización.

viernes, 2 de julio de 2021

TRILOGÍA DEL FANGO

I. DE LOS MALOS


Soy de los malos,

lo sé.


Soy de los malos,

de los que esconden la cabeza

bajo irónicas sonrisas.

Mal amigo,

mal compañero,

mal poeta...


El día acaricia la noche,

en ese mínimo instante

la careta deja de ser rostro,

la venda desaparece,

y la frialdad que desprendo

consigue despejar la oscuridad,

convierte en gélido vaho

los aullidos fantasmales

de los futuros no vividos.


En ese momento único,

puedo dejar de fingir

que vivo siempre en carnavales,

dejo el escenario

y abandono la obra en mitad

de la actuación.


No me reconozco,

sé quién soy,

miro en los reflejos de los charcos,

en las esquirlas de los espejos,

recuerdo lo que el primer loco

me dijo aquella noche,

eres piel de jabón,

y el resto de personas corrientes

de aire

que se perdieron rumbo al centro

de la nada.


Hoy sopla el viento del este,

soy una mala hierba,

libre,

fuera de lugar,

silvestre, siempre estorbando,

suelto mis semillas

obviando las consecuencias.

Soy de los malos.


Soy de los malos.

soy seguidor del primer loco,

aquel primer estúpido

que pensó en verso,

el heredero de los errores en cadena,

una línea roja dibujada

bajo la lluvia.


II. FATAL DE LA PUTA CABEZA


Como motas de polvo en suspensión

las imágenes se elevan juguetonas,

se mezclan las vivencias

y copulan con fábulas oníricas

del subconsciente.


Me olvido del mundo,

olvido tu nombre, tu rostro,

tus ojos bizqueando juguetones

a centímetros de mi glande,

¿eras tú?...


Vuelta a empezar,

fatal de la puta cabeza.


Ahogándome en un océano de sal,

retando a la gravedad,

lamiendo restos de verdad

en las mentiras acumuladas

en la habitación,

bajo la almohada.


Un vuelo,

la certeza de flotar anestesiado

a 9'8 metros por segundo.

Siento cómo las silenciosas neuronas

recobran la fe ante la ausencia

de un final perfecto.


Fatal de la puta cabeza.


Tanto, que vomito perdices

envueltas en señales de auxilio,

y grito consignas arbitrarias,

que resuenan en los edificios vacíos,

observo las ondas sonoras

barriendo las calles desiertas,

y pienso si aún duermo,

si acaso el viaje llegó a término,

o si, simplemente,

estoy fatal de la puta cabeza.


III. PAZ


Ánimas, dejadme en paz,

quiero seguir perdido

en medio de este océano de sombras,

disfrutar del camino

sin sentido

que me conduce a la nada.

Dejadme seguir

con mis pensamientos tristes,

con la falta de oxígeno,

con la empatía justa

para no convertirme en psicópata.


Envidio las vidas sencillas,

los valles emocionales,

la falta de conciencia global,

envidio a los creyentes,

a los adoradores

de uno u otro estrambótico

poder

celestial.


Envidio las certezas,

sin más,

la clarividencia,

delegar responsabilidades.


Dejadme en paz,

por favor,

dejad de reír cuando río,

dejad las muestras solemnes

cuando desvarío,

dejad de señalar con el dedo

cada vez que altero

la percepción de la realidad.


No quiero hacer más.


Soy así,

es sencillo,

un recipiente que se agota,

un amasijo de sangre y vísceras

que lentamente necrosan.


No hay más,

ni verbo

ni imagen

ni silencio.


 Nada nuevo por aquí en la caverna,

siento cómo persiste

la extraña sensación y recuerdo

el día que soñé con nada

y desperté siendo nadie,

apenas una mota de polvo

en el aire

perdido entre las sombras de los edificios.


Entonces hablaba solo,

apenas era el esbozo

de una grieta en el silencio,

conversaba con los espejos

en un intento por no olvidar el lenguaje,

respiraba la inquietante sensación

de no estar,

aún rodeado de millones de almas,

aún sabiendo que la soledad

es anterior a cualquier ciudad...


Me esforcé en hallar las respuestas,

traté de cicatrizar heridas preventivas,

y el tiempo, impecable en su acoso

grabó en mi piel el secreto,


el secreto,


el secreto,


el secreto siempre fue la búsqueda

y la búsqueda es flotar

en el amnios universal,

es tan sencillo...

y bucear entre neuronas sobrecargadas

de información manipulada.


Es un hermoso caos.


Sucede que a veces

se confunden los espejos,

y responden, interactúan, señalan

con sus frías extremidades bidimensionales,

como una ventana orientada al vacío,

que en un esfuerzo por adquirir

parte de una consciencia etérea,

se funde en superficie fluida.


Entonces alargo la mano,

y noto el tacto del cristal,

frío y rígido,

sin vida.


El susurro infinito alza el volumen,

articula con claridad:


-RESURRECCIÓN-


¿Es hora de renacer,

de pintar la ciudad de colores,

y vomitar mariposas por las esquinas?,

¿ es hora de escupir a las musas

y obligarlas a mirar

mientras prácticas la masturbación mental?,


NO


NO


NO


no lo creo,


puede que no...


Alma que se escapa del alma

para respirar sulfuro del abismo,

tenemos que hablar,

y volver,

volver,

volver

a...


beber para celebrar,

follar por amor,

volar sólo para rozar el cielo...

¿recuerdas?






Que sea el viento quien dicte el rumbo.














FIN.

martes, 11 de mayo de 2021


Aburrido,

espeso y aburrido,

un altavoz desimantado que vibra

sobre sus sombras.

Perezoso onanista de estatura media

que devora las mentiras

del egoísmo.

Un modelo de ciudadano borroso,

de los que no da el perfil

para comerse el mundo.

Un tramposo indignado con el tiempo,

una plañidera de saldo

que busca penas es el espejo,

la razón del suicidio de las moscas.


En esas oquedades habitamos,

my darling,

en la incesante búsqueda

del pájaro del paraíso,

en la incontrolable necesidad de dolor,

en la inquebrantable fé estúpida

que supura restos de alma.


Problemas del primer mundo, supongo.



 Qué bonito es mirar

la espiral que forma la niebla

cuando funde su crudeza con el CO2,

un vórtice de certezas

que aspira el polvo de las aceras

y lo transforma

en pequeños diamantes cancerígenos.


Qué agradable escuchar

un Orfeón de sirenas

que se pierden y se encuentran

en la dimensión desconocida,

una orquesta de nervios

que desplaza sus silencios

hacia costas aún en guerra.


Qué mágico sentir

la lluvia fría de febrero,

y recorrer los senderos

que marca caprichosa en tu frente,

y jugar con las corrientes,

acariciando despacio los posos

de tu alma perdida.


Qué placer respirar

las mezclas de miles de sueños,

el dulzón aroma del muerto

que no cae al suelo

por no molestar,

un perfume de madreselvas,

de madroños y alcantarillas

que envuelven invisibles

las torres de mi ciudad.


Qué alegría se intuye

en las notas que escapan de los balcones

y se pierden envenenadas

por las callejuelas de La Latina,

embajadoras de mil y un universo

reacción al miedo y a la tristeza.


Cinco sentidos no encajan,

cuando los atrapas bajo un cristal,

con la percepción de la realidad,

con la estúpida nostalgia.


Falsos y engañosos sentidos,

que aún ciego sordo y mudo

se restriegan por los muros

como una gata en celo.


Nada susurra el viento

cuando se filtra, descarado,

por las rendijas de mis traumas.


Se evaporó el valor de aquellas charlas

ahora perdidas en el tiempo.

Aquellas pisadas de caballos desquiciados,

las oníricas imágenes,

los dedos empapados en orgasmo,

tiempos febriles de los que nada queda.


Nunca rocé el olor de su sexo,

no sentí el calor húmedo

de su lengua,

no hizo falta,

no fue necesario para ausentarme

cada madrugada de la realidad,

y amanecer saciado

regando con esperma sus palabras.


Aún así no lo echo de menos,

no podría

aunque deseara con todas mis fuerzas

asir su cintura,

no lo echo de menos porque

dentro de mi estúpida sonrisa

se esconde un terrible monstruo

egoísta,

un yonki narcisista,

un depredador de la mentira

que se empalma

soñando en braille.


Esta es una soledad que podríamos reducir a un abismo de silencio,

una marejadilla de espumas doradas

que desgastan las rocas,

desnudas y letales que se deshacen

como la luna en mi sangre.


Alguna vez te comenté,

vieja amiga,

que golpear una y otra vez el espejo se convirtió

en una especie de monotonía

sin sentido,

hasta el día que conseguí quebrar el tiempo

y ante mí surgieron dos realidades,

una ya la conoces,

esquirlas por el suelo

el frío cristal teñido de púrpura...

En la otra, sin embargo,

era yo quien se rompía,

y penetraba fragmentado

en lo profundo del espejo.


Amiga, mi más inquietante amiga,

si alguna vez quisiste ser sombra de mis lamentos,

olvidaste entre los naranjos las llaves,

me consta que las cubrió un manto de flores de azahar comatosas.


La realidad,

amiga del alma,

se transformó en la posibilidad de conocer los placeres de la arrogancia,

me convertí en dos grandes ojos legañosos,

que ignoraron la noción de luz

hasta que la noche los ahogó.

lunes, 1 de febrero de 2021

 Mañana será pronto ayer....


No necesito más amor,

no necesito caricias, no necesito besos,

no necesito más que aire para respirar

y agua fresca.


Y en la mañana multicolor,

como abejas plateadas que danzan,

asumo las penitencias de cada cultura

y ahorro millones de lágrimas

al infinito,

en tu nombre...


No, no necesito más miel caribeña,

me sostiene el dulce anhelo de flotar

ingrávido

sobre los trazos grisáceos

y los negros montículos.


La cara oculta de la luna es un solar

lleno de corazones rotos,

me olvidé de la verdad,

me olvidé de la verdad a los 40,

no importa, sigo acelerando,

buscando con cada giro el mural definitivo,

gruñendo a las palomas desde el trono

dorado

que me regalaron aquellas cucarachas.


No hago más que pensar en tu forma de mirar,

en tus pechos menudos,

en el humedal que se filtra por tus dedos,

y en el susurro fantasma

desconectado, olvidado.


Hoy, soy un mundo en pausa,

un cúmulo de ideas destrozadas

que se muerden, que se arañan,

un cerebro limitado en hibernación

que busca un sólo momento,

un momento que vive en coma,

tatuando hilos de plata envueltos

en mil gritos de electroshock.


Invoco a todas las moscas,

que caigan en violenta invasión

sobre los párpados rojizos

de los deseos,

ya que en este mundo absurdo

tú y yo somos gotas de mares

distintos,

con el mismo grado de salinidad.


martes, 24 de noviembre de 2020

No,

no quiero estar aquí...

perdido.


No me gustan

las voces que susurran

tras espejos

negros...


...se enfrentan.


Yo...

...yo sólo observo,

escucho

cada segundo,

vacío...




...toda una existencia.




No,

no...


Un relámpago

azul,

cierro los ojos

y el desierto de sangre,

es arrasado...


No lo quiero...


Puñales de hielo,

cristales rotos,

se disfrazan de promesas...


...ingenuidad desde lo alto del edificio,

mórbida psicopatía

enraizada...

...necrosis y huesos...



No,

yo, no...


...un esbozo de niebla

en un cielo

de escarcha...


...y yo,

enfermo,

puto ególatra,

masturbador de sueños

ciegos...

sonrío...

...como un ángel oscuro

que promete

la vida eterna,

la mentira eterna,

la nada.


domingo, 25 de octubre de 2020

Todos duermen en la torres, los zumbidos aéreos disminuyeron, 

la noche es fría, siempre es fría, hace años...


Al cielo se alzan las montañas de chatarra,

son pirámides disléxicas

que alzan lanzas afiladas hacia las estrellas,

en su interior el útero protector es la caja

de un furgón oxidado,

y envuelto en mantas viejas

sorbo los fideos con sabor a pato,

el día siempre llega, el muy hijo de puta.


Conecto el portátil, 

las sombras abrazan el mundo, lo aprietan, 

lo desencajan...


...traduzco los trazos,

repaso el proceso en la pantalla,

y como una langosta que se cuece

lentamente

observo el color blancuzco de mi rostro.


Hoy se ve Marte, leo en las noticias,

pequeño y rojizo muestra su quietud 

en el frío nítido de octubre, 

no tilila, no sonríe, es un reflejo del futuro

que se muestra sin complejos,

idiotas de nosotros que no comprendemos

la insondable profundidad de su lamento.


Noche, fría noche de luna llena,

el arquero eclipsado apunta al horizonte con su flecha,

no advierte la presencia del último de los buenos,

no le importa el nombre de la hormiga reina,

aún así , en el silencio melancólico de las estrellas,

resuenan los gemidos eróticos

de las gatas en celo.


Madrid es una selva

devorada por ríos de alquitrán

que fluyen desde los cuatro puntos cardinales,

y en medio, con los ojos en blanco 

y las bragas ensangrentadas

abraza a los muertos la pereza.


Me refugio en mi pequeño pedazo de nada,

entre tomos y grapas que se cuartean,

y admiro la complejidad de una salida de sol

desde un alma en peligro de extinción...


… pasó la noche,

se suicidaron los fantasmas,

sucios traidores que me acunaban 

en noches de espejos helados...


…¿Qué soy sin vosotros?

domingo, 18 de octubre de 2020

 Junto a la pila bautismal,

como un negro pañuelo ensangrentado

el cuervo se muere,

araña con su pico la fría piedra,

borrosas aspas de cruz verdadera.


La iglesia antigua,

vacía,

sus ventanas mínimas y gruesas

proyectan luz sobre el altar,

estoy solo

en un banco de madera,

el silencio lo es todo en el breve espacio de tiempo

que sepulta la realidad

bajo el artesonado de escayola.


Trato de levantarme,

mis piernas son arbustos petrificados,

mis riñones electricidad sin control,

el pájaro muerto agrieta el suelo

mientras se desprende la pintura

de las paredes,

camino hacia el pasillo central,

juego a dar forma al vaho con la lengua,

extrañas ondas que se cruzan

como estrías que quieren quebrar el aire.


En la puerta,

bajo pecadores y mártires siento el aleteo del cuervo,

sus alas ensangrentadas rompen las estrías,

rasgando la fina piel que separa las realidades.


Un paso más y caigo de rodillas en la acera,

el paisaje es un abismo de neón,

gentes sin rostros pasean sus ojos

por la Gran Vía,

dudo de todo,

de las gotas de lluvia,

del regusto dulzón del Co2 en la garganta.


Durante unos segundos no reconozco el color del asfalto,

pienso en mutar, transformarme en un monstruo

y devorar inocentes en las alcantarillas,

romper los escaparates e incendiar

con hielo purificador

las sonrisas de los maniquíes.


Entonces cierro los ojos,

y el mundo es una habitación sin ventanas

donde el cuervo sin vida golpea las paredes

una y otra vez,

grazna y salpica con su sangre

el cristal de la bombilla...


Abro los ojos y el pájaro calla,

ya no hay paredes,

son espejos rotos

que reflejan retazos inconexos

de una existencia

que nunca podrá a ser.

lunes, 14 de septiembre de 2020

 La primera vez vino de un cielo negro,

su vestido era un veneno de turbia transparencia,

sus labios perfectos,

le acompañaba el sonido de tres mil caracolas

y los destellos de un corazón roto.


Fue interesante experimentar su tacto,

la efímera delicadeza de una caricia.


Luego,

en otra vida,

en otro mundo,

brotó del centro de la tierra,

la sonrisa serena,

los ojos expresivos, esculpidos con versos de Benedetti,

sentí sus dedos sobre mis manos,

entrelazándose.


Maté a Charles B.

y soñé con lluvia, con sus labios húmedos.


Más tarde,

ya fuera de la realidad,

sorprendió su mirada mi descanso,

y aún consciente del fin,

sabedor de no volver a soñar jamás,

se la devolví,

aguantando el viaje por un azul de azules,

veta verde-agua de sus pupilas.


Y allí me perdí.

Como un idiota que mira pasar el tiempo

sin saber que el tiempo pasa.


La última vez ya era tarde.

Las farolas de la calle teñían de ámbar las gotas atrapadas en la niebla,

y entre brumas de dióxido

mi cuerpo chocaba contra el escaparate del sex-shop,

esperando que un viento frío

enderezase mi camino...




Fuiste el sol que anuncia la primavera.


Yo, sencillamente,

el fantasma que se quebraba

en las noches de otoño.

viernes, 10 de julio de 2020



Hoy habrás visto el mismo atardecer...

Por extrañas circunstancias
y extraña fortuna
un viento anómalo te trajo a mí,
como te trajo te hizo partir,
lo intuí en el hacer de tus ojos.
Desde entonces sigo sediento.

Con la mirada puesta en el presente
apenas me sentía esclavo,
¿recuerdas cómo te suplicaba?
la perfección no existe, me repetías,
y ahora,
sabiendo que la existencia
no conlleva una finalidad
apenas me siento libre.

Debemos saber el mundo en el que vivimos,
y mi mundo hoy se desvanece
con el humo denso...

... ambos sabemos que la indiferencia
genera indiferencia,
igual que el perro
engendra al perro,
y ahora soy en dos mitades
el mismo hombre de antes,
no obstante
aún no estoy preparado,
lo haré cuando deje de pensar,
de sentir.

Todavía es de día, y sin embargo,
el cielo se cubre de tinieblas.
Que al menos durante las horas
de oscuridad,
goce de sosiego mi mente.
Un espejo compartido por estrellas,
errantes ráfagas de luz
que se inmolan por la ilusión
de la fe.

Eso somos, viejo amargado,
un reflejo defectuoso de tu imagen
pixelada.

No existes, me lo dice el viento,
no eres más que la proyección asustada
de un ser defectuoso,
un hijo de puta que no conoce el respeto,
inmune a las consecuencias.

Tal vez me equivoque,
y ahúmas con la densidad de tu aliento
la creación que tanto detestas.

Si, tal vez me equivoque y me cueste entender
la imponente presencia de la psicopatía
en tu obra.

-pedazo de mierda-

Y es que por más que lo intento,
por más que pretendo aferrarme
a la idea de un ser perfecto,
la razón me somete y me muestra
sus lagunas.

Vendería mi alma al diablo por tener
la capacidad de creer en ti.
Hoy no es sábado, puedo cenar hasta hartarme,
no es sábado, puedo beber y fumar,
caerme del sofá con los ojos enrojecidos,
puedo babear sobre tu hermana,
mirarle el culo a tu compañera de piso.

La seguridad de la ausencia
se asemeja a la franqueza del retrasado,
y tu vecina tiene las tetas operadas,
no importa, no me gustan,
pero el puto 15M está en mi bolsa escrotal
y no,
no es sábado.

Cíclico como el ocaso
acaso como el vaivén de los caballitos de mar
bajo las olas del metro,
acoso con la mirada las cinturas ajustadas,
y respiro...
...ácido bórico bajo la mascarilla,
y sólo es miércoles.

Despierto antes que mi erección
y ambos nos miramos.
Es verano y duermes en bragas,
estrangulo las ansias y doblego
los sueños del empotrador autista,
jueves de los cojones,
maldita rutina.

Al rato me da por pensar,
y pienso:
yo quería ser feliz,
y me ofreciste seguridad,
quería un barco velero
pero me cobraste el mar.

Y pensando me atasco en pornhub,
odiando los descomunales miembros,
los orgasmos/mareas susurrados
más allá de las puertas de Tannhäuser.

Cobro en desaliento mis temores,
auspicio un negro erial de miserias
y rencores, reniego,
reniego,
reniego y reniego,
me pierdo en la tormenta
como esperma bajo la ducha.

Ya estamos a viernes.

Hoy es sábado y lo quiero todo,
bajo al super a por un buen vino,
tabla de quesos, ibéricos,
la cena perfecta, la noche perfecta,
pero me encargas compresas.

Puto sábado,
puto esclavo que siente el sexo
como la zanahoria,
y la convivencia como el palo.

lunes, 8 de junio de 2020

Escena 1. Exterior. La noche cae sobre Comala .
Yo en una esquina.

Mido las sombras de los fantasmas,
paso de un bulto a otro,
sospechando,
recitando mantras oxidados,
pidiendo clemencia a la virgen de los psicópatas.

Escena 2. Exterior. Centro de Amaurota.
Avanzo.

Camino como un gato por la avenida,
maullidos con sabor a cinco estrellas
que se estrellan contra las banderas
doradas de Samarcanda.

Escena 3. Interior. Amanece en Vetusta.
Yo, buscándote en el viento.

Dudo de la existencia,
de tu existencia,
porque eres de todas la más dura,
de todas la más pura,
de todas la más lejana.

Vuelve a quererme.

Escena 4. Exterior. Tión, el cielo se cubre se nubes.
Yo, midiendo baches en el asfalto.

Observo el cielo mientras te espero,
para que adornes de gris
los márgenes rotos del día,
mientras,
los rescoldos de mi humanidad
escarban bajo el asfalto,
buscando las raíces de la apatía .

Escena 5. Limbo.
Yo mintiendo.

Elijo olvidarte,
al menos, lo prefiero.

Como el viento prefiere morir
sobre la arena del desierto.

jueves, 23 de abril de 2020

¿Qué es poesía?
Ja, jajajajaja
jajaja jajaja...

Poesía es soñar con las fuentes del Nilo
mientras golpeas con fuerza
la cabeza contra el espejo.
Poesía es necrofilia deconstruida.
Es razonar con un ciego
en lenguaje de signos.

Poesía es el orgasmo de los suicidas.

Esperma edulcorado para sabios
fetichistas.

Es el grito de auxilio del microbio
que anhela susurrar al olvido.

Es más que palabrería,
es la traición que se escuda
bajo la coraza impertinente
de antiguas medidas.

Si, sin duda alguna,
poesía es todo...

Poesía es todo,
el poder omnímodo del disfraz
caníbal,
la arrogancia y el vómito,
la verdad desconsolada
travestida de egocéntrica eminencia.

Y sin embargo un rato cada día,
- jodido Sabina-
la poesía no es nada...

La poesía no es nada,
palabras vacías en un cuenco
sin fondo.

¿Qué es poesía?.
Lo que los vagos escriben
en lugar de novelas.

Una broma estúpida.

Poesía son versos sueltos que se encuentran
en los márgenes de Nuncajamás.

¿Qué es poesía?,
¿Para qué darle más vueltas?,
poesía eres tú.

lunes, 9 de marzo de 2020

Esta noche
pavesa arrastrada por el Cierzo
soy...
la ceguera de los hombres
buenos me inquieta,
experimento revoluciones suicidas
de un dios menguante,
se esconde tras los versos de diseño
de una generación
que nunca llegó a nacer.
El silencio de las mujeres
resuena como un bofetón a contramano,
me recuesto sobre un río de hielo,
observo como la corriente atrapa los sueños
y los arrastra hacia un mar de escarcha ,
hacia un océano de lamentos.

Y siento cómo la piel, cada vez más fina,
se estría y se rasga.

Una del oeste...

El viejo arrastra las botas por el polvo,
a su espalda el sol
se desnuda lentamente,
abre las palmas de las manos,
-escupe-
el camino equivocado
el corazón del destierro.

Alza la mirada y ruega perdón.

En el desierto
los fantasmas copulan con los cactus, 
folladores de peyote gimen en la lejanía,
la jauría se acerca,
el sudor se desliza por el cuello,
forma el barro primigenio,
el ingrediente del pecado,
materia prima para un creador
bipolar.
La noche devora montañas en el horizonte,
se empalman los alacranes y Mamá Conejo Seco
calienta sus pócimas en el fuego,
el hombre viejo observa
desde el silencio de sus ojos enrojecidos,
mastica el sabor agrio de la muerte
deslizándose por la garganta,
saca fuerzas para apretar el diafragma,
y aullar con los coyotes.

La fría lengua del viento del este
lame las polvorientas llanuras,
y el viejo desliza un espejo por la superficie.
La manta de paño no es suficiente,
se acurruca bajo el árbol de Josué...

...espera el perdón.

El amanecer destruye las esperanzas,
los jinetes se acercan
y no habrá piedad.
Es la hora de los justos,
entumecido,
asustado, repasa sus errores,
acepta su destino.

Cuando llega el momento,
el viejo sonríe,
ya no ruega,
ya no suplica,
ya no necesita el perdón.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Sobre los cristales se desangra la noche,
de un gris oscuro, casi negro,
pruebo a empañar los espejos,
a difuminar el reflejo de este alma
de invierno,
luego, sobre la mueca fúnebre
dibujo una sonrisa con el dedo,
e imagino un pasado compartido
que incinere el cruel y sucio presente,
y me adapto a esa mentira,
me aferro a sus ramificaciones,
con los ojos en blanco,
con hilos de plata en las comisuras.

La noche se torna océano,
y navego por sus olas con anestesia en vena,
con polvo de diamante en los pulmones,
entonces, sólo entonces,
como un zombie orgulloso
de su naturaleza muerta,
respiro las últimas partículas de cordura.

Es cuando te siento más cerca,
cuando los paraísos se enfangan
y el aire transporta esencia de lluvia.

- Objetivo -

El objetivo de esta jornada
es naufragar en el desierto,
descartar soluciones adecuadas,
travestirlas en las sombras.
Continuar...
caminar veloz sin rozar los charcos,
indiferentes al violeta del ocaso.

El objetivo es evitar
cada cruce en el camino,
correr si a lo lejos
se acerca, sonriente,
una suerte de regalo.
Abrir los ojos ante el eclipse,
quemar los poemas olvidados,
ocultar la lucha fratricida,
apostar por la solución definitiva.

El objetivo es negar la posibilidad
de un consenso,
alguna moción de censura capaz
de anestesiar
al imbécil dominante de la tribu.
Por cada mínima opinión, un embargo,
devorar lo etéreo
escupir plomo en los tejados,
olvidar que el niño del pozo
lleva décadas agonizando.

El objetivo...

... el objetivo es divertir a Dios.

domingo, 9 de febrero de 2020



Tarde gris,
la curva serpentea a través del asfalto,
el sol se enfurece detrás de su manto
de nubes y dióxido de carbono.
Ante tu mirada la palabra
se encoge, se emborrona,
los poemas arden en llamas
junto al faro del fin del mundo,
y glaciares plateados abrazan
auroras boreales
más allá de la desembocadura primigenia,
más allá del perfilado de tus labios.

Tarde gris, 20:00 post meridiem,
empieza a anochecer,
en la chimenea crepitan los minutos
previos a la intoxicación,
buscando la redención apuesto a perder
y los espejos combados descomponen
la luz que escapa de mis propósitos...

...perdido,
como se pierden las tardes de domingo
en el crepúsculo de la rutina.

Noche de fantasmas,
la luz de las farolas prisioneras,
el horizonte teñido con la corrupción.
Con las pierna abiertas,
adecuando el concepto
al ángulo de torsión de tu vientre
fuí un dios con el rostro entre tus pechos,
aclimaté las ganas a tu temperamento,
dejé que se escapara entre susurros
tu desnudez...

Noche negra, de tinieblas y sombras,
de perdidas estrellas,
desapareces cada vez que me busco en tí.

Amanecer,
el sol lanza sus rayos a través del manto
denso y ceniciento,
desvirgando la presencia de la perfección
me arrastro por las aceras,
cansado de mentir, de convertir en oro
el barro.
¡Qué más dá!,
prefiero el sexo duro que el amor de verdad,
un momento que no perdure,
que se lleve la ansiedad,
mandar todo a la mierda y cerrar
la situación.

Mañana gris,
se pierden los fantasmas,
se recomponen los espejos,
escucho a los demonios que vienen a jugar,
que dicen que me quieren,
que no debo temer...


:

jueves, 30 de enero de 2020

- Ardores-

En el bosque de los árboles rotos
descansan las amarguras,
pegamento de un alma quebrada
que pierde esquirlas
por las suturas.

La voz cavernosa de un dios enano,
discapacitado y erecto resuena por las avenidas,
por las frías avenidas de esta ciudad en descomposición
que se abraza como un borracho melancólico
a las mentiras del pasado.

Hoy es uno de esos días,
de esos días grises y sucios
en los que ser mota de polvo no es suficiente,
en los que las entrañas arden
y luchan por vomitar gritos ultrasónicos
capaces de circunnavegar el puto globo terráqueo,
uno de esos días en los que no comprendo
qué es vivir.

Bucle de mierda,
puta mierda de bucle,
impostar, desear, reprimir...

...mierda y más mierda,
cordilleras repletas,
con todas las letras...

...bucle de los cojones que se estampa
en las miserias de una brizna de cristal
que flota por el espectro astral.

Imaginaria espiritualidad
que no recompone un sólo átomo
de certeza.

No me importa terminar de desangrarme en el teclado,
no me importan los lectores,
los amigos,
las conclusiones...

...esto NO es un poema...

...es una confesión desordenada,
una imagen fraccionada
de un todo, que del todo,
no es verdad.

Perdonen mi lenguaje.

miércoles, 15 de enero de 2020

- Fantasma-



Esta noche la luna baña de sombras la ciudad,
escondites certeros en los que me sumerjo,
en los que me acomodo y observo
cómo la vida fluye,
universos envasados que van y vienen .

Me gusta convertirme en sombra,
me gusta traducir los gestos,
los detalles,
inventar las circunstancias de cada uno,
y soñar que soy persona,
que soy animal político, sociable,
capaz de convertir a los desconocidos
en emocionantes aventuras.

Esta noche
un pequeño banco en la plaza de Tirso es mi trinchera,
no muy lejos el barrendero de bronce
me guiña un ojo,
inmóvil desde su posición me contempla,
es el único que advierte mi presencia.

Desde mi escondite veo la salida del Metro,
gente que busca gente,
gente que huye de la rutina genocida,
o que regresa a casas prisión,
y sonríen.

Gente desubicada que esconde su malestar
bajo la calidez de una bufanda de lana.

Veo amigos que se encuentran,
se abrazan, se besan,
se reúnen y dirigen sus pasos al bar más cercano,
una pareja de jubilados aparece
tras las puertas del ascensor,
cogidos del brazo disfrutan
del frío camino al teatro,
un padre de familia resopla,
lleva a su hija a hombros,
cansada de navegar por un mar
de sargazos humanos.

Ahora es un cuarentón el que surge
de las escaleras mecánicas,
está gordo,
rapado para disimular una calvicie que no acepta,
lleva un abrigo gris,
guantes con los dedos recortados,
parece triste,
infeliz,
tiene cara de poeta,
espera durante unos minutos consultando el móvil,
se inquieta...

...imagino una cita misteriosa,
imagino que una hermosa joven le observa
se gira y se marcha.

Unas argentinas conversan con un chico
que reparte flyers,
señalan hacia la calle Huertas,
al poco se marchan,
esta noche será para ellas
música, sexo, diversión...
exprimirán el lado canalla
de una ciudad insomne,
una ciudad sin ciudadanos,
donde el foráneo es nativo,
y los madrileños no existen.

Desde mis sombras resuelvo abandonar el espionaje...

...aún incorpóreo,
cruzo la plaza tratando de incomodar a los vivos,
atravieso sus cuerpos,
susurro mentiras piadosas,
avivo recuerdos dormidos...

...después me camuflo en el frío,
imagino que existo,
y sonrío al sentir el calor del vaho,
como besos invisibles.

martes, 31 de diciembre de 2019

En la habitación paso las horas esperando,
los lobos no llaman a mi puerta,
deslizo los dedos por las hojas del libro que invoca soledades,
me corto la yema del índice, marcapáginas dulce de sangre,
capítulo de hermandades moribundas...

... los ojos escuecen...

Suena la música, y entre el gentío soy lágrima de granito ingrávida,
y siento las vibraciones brotar del suelo y ascender con los saltos,
es un torbellino de ondas y sudor,
frenéticos cuerpos que brillan, emanan elixir de felicidad
mientras el cuervo negro picotea el asfalto,
asustado, ignorante de aquello que le rodea.

Busco alrededor un asidero de melancolía,
tal vez un par de ojos acuosos, una sonrisa sostenida
por el esfuerzo de mil convenciones sociales,
y menguo, me hago pequeñito,
observo el crecimiento sostenido del techado,
como un zoom que se extiende hacia el infinito...

No veo a nadie entre la niebla, nadie para evitar la tormenta,
no me inquietan las hostias del amanecer,
ni los mordiscos agrios del espejo,
porque me convertí en nada,
nada gris que se propaga por las juntas de las baldosas,
un fantasma sin ruina,
un payaso quincenal que se esconde
tras la máscara de un ser vivo,
un gilipollas.

lunes, 16 de diciembre de 2019


¿Puede un cobarde despedirse, abrir sus venas y empapar con sangre la cabeza de la serpiente?


El cobarde recoge los cascotes del armazón dorado,
barre el polvo de las ilusiones
y espera que llegue la noche.
Como un murmullo perdido en la oscuridad
el viento se escuda en frases huecas,
para no decir nada,
pretende anular los meses, las semanas...

... y el cobarde se imagina cobarde,
descubre que el espejo es un dios olvidado
que ríe con los dientes podridos,
después destruye las ilusiones
sin el más mínimo interés por el semejante,
y se siente bien.

Cobarde es quien se esconde,
quien se oculta tras las sombras,
inquieto...

Descuidando el oleaje,
piensa que un adiós es necesario,
y revienta las teclas del portátil buscando
la fórmula ideal,
la forma correcta de frenar la caída,
la forma perfecta para informar al oponente
de su mínimo interés por el juego.

El cobarde dibuja mentiras con esperma,
y sostiene las imágenes fugaces entre sus dedos,
nunca las pidió,
nunca quiso ser el secundario
de una película de Richard Curtis,
pero el cobarde huye,
¿verdad, mirada triste?,
el cobarde escapa de la realidad y soporta
el silencio avergonzado.

Cobarde es quien se esconde,
quien se oculta tras las sombras,
inquieto...

Nunca supo el cobarde de su cobardía,
siempre confundió la prudencia con la arrogancia,
la falta de horizontes con el aburrimiento.

Siempre supo que frente a la nada
elegiría el frío antes que el vuelo.

martes, 19 de noviembre de 2019

Es un día largo, se presenta gris, húmedo,
denso...
lo encaro algo cansado, con el gesto propio
de quien arrastra sus traumas
por el barro.

Si, es uno de esos días, pringosos y elásticos
como la melaza, como la miel,
como el pasado...

Me enfrento a la mañana con heridas en los dedos,
cansado de gestionar las convenciones sociales
de tragar desprecio,
cansado de pasear por la sombra.

Cinco minutos, no necesito más,
cinco minutos para pensar quién soy,
para hacerme fuerte, para creer en mí,
cinco minutos de egolatría, de autoerotismo virtual,
es como vomitar cuando llegan los aplausos,
como soñar con imágenes que se funden
y desaparecen,
imágenes que te muestran alternativas
que nunca serán,
que nunca serán,
nunca...

Cinco minutos, en el fragor de la miseria intelectual,
cinco minutos para levantar versos de cartón-piedra,
estúpidos versos que ascienden como el humo negro,
despiadados versos sin valor alguno,
apenas palabras que se asocian tendenciosas,
en busca de una profundidad errática, caduca:

Un corazón, un pequeño y frío corazón
de chocar contra muros de niebla
licuó en negro petróleo,
su dueño es un autómata de voz desnuda,
busca vida en las insondables grietas de la desesperación,
un errante que se estrella contra el rocío
de la mañana, y empapela
el atardecer,
con recuerdos que nunca existieron...

Mentiras y más mentiras,
fuegos de artificio,
cinco minutos.
Sigue el show:

Saborear el dolor,masticarlo,
sentir como penetra por los poros,
hacer del trauma religión,
no religión del trauma,
convertir en pálidas caras, manos macilentas
el envoltorio,
mientras suena el Black Parade y aspiras inconformismo,
y buscas entre el puñado de calles conocidas
un muro contra el que estrellarse,
o un cuerpo, frágil y delicado,
pelo negro, grandes ojos, rojos labios,
una sonrisa inquietante, dibujada a carboncillo
por el enterrador que resolvía el vuelo de las golondrinas
con el casio-calculadora que le robaron a Martha Thunberg...

Los cinco minutos se expanden, es evidente,
alcanzan masa crítica y se desperezan,
da igual, es lo mismo,
es tiempo suficiente para despejar de telarañas
el peor de mis temores:

Mi magia ya no te hace efecto.

domingo, 20 de octubre de 2019

Iberia

Una mujer camina por el desierto,
su pelo negro,
como pluma de cuervo,
se enreda en el cálido viento,
la mujer deambula cansada,
arrastra el polvo,
levanta paisajes efímeros de niebla seca,
sus manos son húmedas llagas,
llagas que dibujan mentiras
en las piedras.

Cerca,
muy cerca,
las fronteras se vuelven férreas,
espinas de hormigón se alzan,
separan al verdugo de su presa,
cortan para siempre la esperanza
en un nuevo mundo.

Es la hora de las iluminados,
en la noche más ardiente,
columnas de humo negro se alzan,
vomitan partículas de oscuridad.

Es la hora de los elegidos,
la hora de los destinados a gobernar las cloacas....




Un hombre camina por el desierto,
son sus ojos los de un gato ciego,
y sonríe.




.

domingo, 13 de octubre de 2019

SAMBRE


He salido a pasear por la senda de los melancólicos,
me resulta gracioso
cómo los ojos rojos
de las jóvenes vírgenes
recorren inquietos
las imágenes
que generan
mis
pensamientos,
es una de las razones por las que me gusta pasear.

La noche ha ido desperezando sus gélidos brazos,
aprovechando el impulso
para susurrar caricias de otoño a los murciélagos,
es un momento sublime
en una noche como esta,
engalanada con la brillante perla selenita,
la primera de octubre,
la que muestra el camino al amante invierno.

Ansío la fuerza discontinua
del palpitar de mi corazón,
ansío la banda sonora
que siempre me acompaña
en pasajes en rojo,
blanco y negro,

como las ruinas del Madrid de los Austrias esparcidas en mis entrañas.

sábado, 28 de septiembre de 2019


Puedo recordar el momento exacto,
la génesis de esta aventura,
el serpenteante camino de grafito y arcilla
tembloroso...

Enmudecieron las musas,
el silencio se hizo hormigón,
y mis manos fueron llagas
golpeando la puerta,

así me di cuenta....

Siempre han tenido razón
esas voces en mi cabeza,
que en ocasiones me intimidan,
que me susurran mentiras
disfrazadas de certeza,
una sobre otra como una presa que contiene
el sudor que genera el pánico.

Nadie puede hacerme más daño que yo,
en eso soy maestro,
y en huir por el parque La Quinta
despejando mis angustias en las caderas
del olvido.

Ni musas, ni heridas,
ni pétalos de sal,
ya no queda nada...

Los versos se marcharon,
se aburrieron de marcar el camino,
convirtieron el rumbo
en una cinta de Möbius
dejándome mareado y solo.

Perdido en un laberinto invisible,
las paredes son de viento...

Es la hora, compañeros,
la hora de cerrar el puño y golpear el teclado,
de desgastar los ojos y las manos,
de cercenar las ilusiones,
de descartar las salidas.

De arrancarme del alma las ganas,
de enfangar las neuronas...

Mira esa nube, blanca, redondeada.

Tiene la forma precisa, modelada por el viento.

Ambos sabemos que esa nube posee en su interior
tardes de asombro, también tardes de llanto,
no te importa, no te importa demasiado,
lo sé porque me sonríes,
pones tu cara de "estás loco",
entonces veo a Dios en tus ojos.

Mira el espejo,
cien mil esquirlas concéntricas conforman un puzzle
curioso,
a veces el puzzle soy yo, otras veces eres tú,
la mayor parte de las veces son desiertos de polvo.

El día que me susurraste:
-mírame a los ojos-,
ese día dejé de buscar hormigas en la tarima,
me convertí en hormiguero
discreto, silencioso hormiguero
que nutre de sombras minúsculas
los rincones del alma.

Mis hormigas roían la carne putrefacta
de Baudelaire, de Apollinaire,
-de cualquier gilipollas acabado en "-aire" -.

Mis hormigas excavaban estadios en los márgenes de los libros,
vomitaban sus palabras sobre mi oído,
y yo me adaptaba a las fantasías
de absenta,
añorando un mundo que no existía.

No pusiste reparos a follar en aquella callejuela
de Montmartre,
pero ya no me mirabas como si estuviera loco,
y mis impresiones volaron desnudas por un cielo de esparto,
presentí las mentiras como frases amables,
comencé a malinterpretar el estado de las cosas,
las palabras aéreas...


....dejé de ver a Dios en tus ojos.

sábado, 31 de agosto de 2019

No distingo el sonido de las sirenas de los llantos de mi cabeza,
tiemblo, con el pañuelo tiñoso y amarillento bajo las sábanas,
cementerio de esperma, triste opositor a feliz insaciable.
Mañana será uno de esos días en los que no amanece,
me sentiré un privilegiado por tener la capacidad de elegir,
de sostener en una mano el futuro
en la otra el papel higiénico.

La nube se esfumó sobre las cuatro,
sus ojos eran péndulos cuando se abrió el cielo
y escupió bilis de rata,
aún así debí pasarlo bien,
un cerco de humedad en el colchón
y unas colillas de yerba indican que tocamos fondo,
si, debí pasarlo bien,
entre conciencias...

Ahora me transformo en pared,
en pared sucia con grietas y gotelé,
me desconcho a cada golpe de tos,
y dibujo caras de muertos con esputos de sangre
mientras siento como el techo cede segundo a segundo,
y sonrío al encontrar imperfecciones
en el espejo de la pared de enfrente.

Siempre repito la misma jugada,
lanzo los dados en este bucle de mierda,
y espero el impacto de la granada
en el óxido de mis arterias.

lunes, 29 de julio de 2019

El humo se torna negro, ya no está en el horizonte,
se acerca el atardecer
y mis versos se derraman
en una cascada de mentiras,
no necesito mirar a través de la ventana,
para sentir que el mañana
es un puto traidor,
que har´´a desaparecer como por arte de magia,
toda la rabia.

Podría escribir cualquier cosa,
sinceridad a manos llenas y vomitar mil estupideces,
incluso crrerme un dios,
pero resulta más fácil descender de los edificios
en caida libre, tirándome de cabeza
en la piscina de asfalto.

No es nada personal si reconozco que hay días
que vendería mis venas al diablo
a cambio de nada,
porque es cuestión de temperamento,
y buscar la autodestrucción para alejar lamentos
es una forma de ser.

Qué coño sabrás tú de certezas y de inventos
de caminos, de calles, de barrios,
me pregunto mientras hablo contra mi voluntad,
qué coño sabrás tú que sólo te miras el ombligo
y pretendes ser el reflejo desquiciado
de un mal espejo.

Echo de menos la lluvia, y el olor a tierra mojada
que diluye recuerdos añejos
por las calles de Madrid,
y es que hoy me siento lluvia,
me siento gota mojada que resbala por tu cara,
que se seca sin llegar al charco.
Hace calor en la reserva,
ni las putas hormigas salen hoy de sus agujeros.
Gina de la familia de los Perros se masturba en el sofá,
es retrasada, le gusta darse placer, lo hace de manera inconsciente,
su madre era politoxicómana,
murió de sobredosis cuando ella a´un no había nacido,
la sacaron de su vientre a navajazos.

Su abuelo, Perro Gris, fué hace tiempo el jefe de su tribu,
ahora recuerda a su hija muerta,
y mira hacia otro lado cuando los paletos del pueblo
vienen borrachos a follarse a su nieta.

Unos pavos más para bourbon.

El camino de tierra serpentea desde el poblacho,
desde lo alto del cerro la polvareda anuncia visita,
Perro Gris silba y Gina sonríe mientras saca sus dedos húmedos
de la entrepierna.

- ¡Avisa a tu tío, zorra retrasada!
grita desde el porche el viejo indio.

Gina corre colina abajo, hacia la caravana,
allí descansa Koda después de la borrachera,
es camello, pasa meta cerca del casino,
vuelve a casa de madrugada, bebido y caliente,
a veces se folla a su sobrina sobre el colchón mohoso,
y Gina pone los ojos en blanco y abre la boca
mostrando los dientes amarillentos y retorcidos.

Koda carga el rifle y sube tan rápido como puede,
la camiseta sucia se adhiere a su enorme tripa,
sudoroso, jadeante, alcanza la altura de Perro Gris,
y apunta al coche que se acerca.

- Si vienen a por la niña la pasta por delante-
dice Perro Gris.

Koda sospecha, es un coche lujoso, no es ningún paleto
del Mayflower.
-Esos vienen por otra cosa, Padre-
y con el esfuerzo de un oso infartado se sube al tejado.

Cuando el coche se detiene en la entrada Perro Gris sale al paso,
los cristales tintados, el motor apagado,
del metal del capó una distorsión ondula el aire,
salen dos indios, enormes,
de negro impecable, camisas blancas
corbatas negras, el bulto sospechoso de un arma
a la altura de las caderas.

Del asiento del copiloto se baja Unktehi, de la tribu Lakota,
dueño del casino, sonríe y su sombra se alarga,
Perro Gris tiembla al reconocer al kee-wakw.

Gina sale corriendo a su encuentro,
Unktehi le raja el cuello al llegar a su altura.


- Ya se derramó la última gota de inocencia-
aulla el hermano lobo,
-Se unió con el gran espíritu el último rayo de luna-
graznan los cuervos.


Koda dispara dos veces a los pies de Unktehi,
no es tan imbécil,
los hombres de negro sacan bidones de gasolina,
los lanzan al interior de la casa.

Perro Gris lamenta entonces su pacto de juventud,
mira al kee-wakw, asiente,
se derrama el contenido de uno de los bidones,
no recuerda que su hijo le cubre desde el tejado,
enciende su viejo zippo y se lanza al interior de la casa.

El coche se aleja por el camino, dejando tras de sí
la fuerza purificadora del fuego,
el humo negro que asciende
dibujando la eterna sonrisa
del diablo.



* Kee-Wakw
Esta figura mítica es llamada también Giwakwa, Chenú o Kiwakwa, y pertenece a la tribu wabanaki (cuya traducción podría ser “Amanecer de la tierra” o, “Pueblo de la primera luz”), cuyos territorios actualmente corresponden a los estados de Vermont, Maine y New Hampshire.
Un kee-wakw podía pasar por un ser humano normal hasta que se enojaba, entonces se convertía en un gigante con enormes colmillos, más alto que los árboles, y a quien le encantaba el sabor de la carne humana.
Si tu magia ya no me hace efecto, ¿cómo voy a continuar?

martes, 2 de julio de 2019


La sal de mis cadenas se abrazan al metal
y se quiebran con el gesto de mis manos
al acariciar
las letras de este teclado
que hoy pretende sonar,
para vomitar mis traumas
y envolverlos en cristal.
No hay un Dios que nos afixie,
ni demonios que exorcizar,
no existe más que una nada
que avanza por avanzar.
Dejemos de sernos fiel,
a los ojos de la luna,
y dudar de la fortuna
de los que parecen querer,
no es una carta oscura,
ni siquiera una canción,
no transcribo versos entre suturas...
Ya finalizo esta mierda,
no hace falta decir más,
ni mentiras ni susurros,
me tocará despertar...
Despertar atado sólo,
con mil eslabones de sal,
y llorar agüita dulce
si recuerdo lo que es llorar,
después seguiré dormido,
fingiendo ser uno más
hasta ahogar mis gritos
donde los pueda ahogar...

lunes, 6 de mayo de 2019

Me gustan los cómics,
siempre me gustaron,
y disfruto como un niño con las películas de superhéroes.
Tal vez no sea acertado verbalizarlo,
tal vez no sea apropiado,
pero es la verdad.
A veces cuando me miro en el espejo
apenas puedo recordar cómo era entonces,
cuando realmente creía que el mundo
se podía explicar desde los tebeos,
cuando sabía quién era el malo,
y poco importaban sus razones,
era su naturaleza.
Ese niño,
ese niño gordo y estúpido
debió perderse en las calles de Gotham,
y jamás volvió.
La parte vacía que desde entonces
se arratra por las realidades aparentes
no es más que un castrado emocional
que pasea cojeando
por el lado casposo de la vida,
un Allan Felix que observa la escena
sin interactuar,
que digiere las matanzas en televisión,
y sólo se indigna si las víctimas
se parecen a los protagonistas
de sus series favoritas.
Hoy medio mundo se muere de hambre
para que el otro medio
pueda subir fotos de sus abdominales en Instagram,
y nos llevamos las manos a la cabeza,
y nos hacemos los indignados
cuando alguien se inmola en la vieja Europa.
Soy el rey de los hipócritas,
portavoz autonombrado de los superficiales del alma,
miro hacia el norte si el hedor del sur
me estropea la mañana,
soy el fiel esclavo de la arrogancia.
Las líneas que separan luz y oscuridad
se prostituyen por falta de perspectiva.
¿Cuándo olvidamos que somos animales?,
¿cuándo olvidamos que somos incapaces de amar
más allá de la puerta del dormitorio?.
Me gustan los cómics,
siempre me gustó saber que hay personas
que sólo quieren ver el mundo arder,
aunque no sea cierto.

jueves, 25 de abril de 2019

Viernes de San Miguel,
desde la turbia luminiscencia del espejo
Walter White cocina su pócima,
observas la escena
tendida en el sofá,
en camiseta y ropa interior,
acaricias el mando a distancia,
se desliza travieso entre tus piernas.

Respiro la escena,
inhalo,
ascenso primario, desnudo,
aislado.
Entre árboles perdido
en este manglar de cemento,
me alzo impertinente
bajo el cielo ceniciento.

Las olas impresas en tu muslo
se erizan,
cobran vida las blancas espumas,
y el algodón se oscurece,
arqueas la espalda,
titilan los astros a lo lejos
mientras recitas mis versos
mas tristes,
aquellos que intento descifrar
cuando haces fuego en mi alma,
un recurso caduco que se desprende,
mientras desciende el cuerpo
de la babosa
por los espejos castrados
y susurras un "te quiero".

Una mentira.


Una mentira suave
y ácida,
como tu coño,
cuando murmura agua
al roce de mis labios.

sábado, 6 de abril de 2019

Me sonríes desde el umbral, es una sonrisa dulce, cálida, casi homicida...

En la calle está lloviendo,
Madrid no se merece esta lluvia sanadora,
pero llueve,
y las golondrinas, recién llegadas del reino de Golondria,
se esconden entre las hojas aceitosas de los árboles.
Sabes que siempre soñé con ser gato,
y me miras,
buceas en mis cloacas,
sabes que pienso en desnudarte,
que añoro el sabor de tus jadeos,
el contorno desquiciante de tus labios verticales,
y mantienes la mirada disfrazando de tristeza
el asco que te produzco.

No podría tenértelo en cuenta.

En Madrid sigue lloviendo y los edificios se estremecen,
no son charcos lo del asfalto,
son pozos de lágrimas de ojos mortecinos,
miento si digo que son los míos,
los chicos no lloran,
vuelvo a mentir,
soy yo el que no puede hacerlo.

Escucho los susurros del viento,
envenenan los mentideros,
eras el látigo que buscaba ulcerar la podredumbre,
lo intentaste al menos...

...y se agradece.

Tal vez el reflejo que vomita el espejo es tan sólo un motivo,
un destello de crudeza adherido en la fina piel del miedo,
y tú sólo quieras acariciar mis manos,
besarme las mejillas,
mientras prosigo en el empeño de derribar imperios a cabezazos,
tiñendo de rojo las aceras,
regando las flores raras,
impotente ante la descarnada bofetada de tedio
que esquivo cada noche.

Descienden mis pensamientos desde la cima de este montículo,
y se desvanecen las ideas, traicionando uno a uno
los preceptos morales que jamás me creí,
quisiera destrozar el coche contra la pared,
como en aquella película de Fatih Akin,
o perderme en las Cascadas del Purgatorio
con una botella de Bourbon y una caja de diazepam,
tal vez sea sólo un cobarde que se siente aislado,
un botellazo en la boca,
un retrasado que quiso adentrarse en la profundidad de tus ojos
y quedó atrapado en la imposibilidad.

lunes, 18 de marzo de 2019


Todo el mundo sabe que soy mentira,
que diluyo en versos mi desnudez,
un especímen vacío que se ahoga
escarbando aplausos en el desierto,
todo el mundo sabe que me conoces,
que quiebras mi mente con sólo mirar,
que me derramo por las aceras
cuando no puedo controlar las ganas
de huir.

Siempre, siempre es una necedad,
un atisbo de verdad,
que se descontrola y choca contra el espejo,
no existen rodeos, no existe piedad,
cuando el agua hierve dentro de la cueva helada
que habitamos juntos.
Toda las caricias son recuerdos sin alma
que reflejan días mejores,
cuando me erguía sin problemas
ante la tempestad,
tú sonreías, eras mi reina,
tú sonreías al despertar,
devorábamos planetas sin movernos
de la cama.... siempre.

Ahora ya es tarde, todo el mundo sabe
que el juego está corrupto,
se alzan los muros que separan ideas,
los íntegros mueren atravesando fronteras,
recordando versos quebradizos de metal,
todo el mundo sabe que en las paredes
los corazones rotos son manchas de humedad,
tú bailarás desnuda en tus desiertos
mientras trato de enfrentar que somos los malos,
que sobre nuestras cabezas blancas
sobrevuelan dioses sin escolarizar...

los mismos de siempre sostendrán el techo
mientras se hunden los cimientos.

jueves, 28 de febrero de 2019

Dime qué buscas,
si tienes alguna idea,
dime qué buscas en los días de frío azul,
ves arder el horizonte sin sentir el calor,
el aire es frío y limpia tus pulmones,
sólo somos motas de polvo que bailan
distintas canciones,
dos chispazos que se sumergen en un mar de aceite.

No es una tarde más,
no es una tarde más en Stupid Town,
me observas huir,
soy el monstruo que camina mirando el suelo.

Entre las olas que limpian el viento,
quieto ante la tempestad,
siento la escarcha en el estómago,
siento como la realidad
se hunde a plomo,
se vuelve coral.

Dime la verdad,
asiente si entiendes mi nuevo idioma,
eres de cartón,
te dibujé aquella noche,
cuando las estrellas se cansaron de brillar,
cada trazo, es una herida de tiza
en mi piel,
cada azul relámpago en tu mirar
una ventana por romper.

Es preciso asumir costes
para no infravalorar el final,
y disfrutar frente al muro de hormigón.

Dime que buscas,
y cuando lo encuentres
aparece sin avisar,
golpéame fuerte, vomita la magia,
arcadas de bruma gris...

...sabes que sueño con regresar,
sabes que muero por regresar,
sabes que no existe vuelta atrás,
que el monstruo nunca devolverá
los huesos.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Recorro la senda que marcaron los astros,
aquella que serpentea sinuosa
entre los acantilados,
la que se desliza entre arroyos fecales
y pozos de muerte.

Apenas me detengo a contemplar el paisaje,
las deprimentes escenas detenidas en el tiempo,
escenas de otras épocas,
lejanas, ten lejanas que aún queman
la piel.

El viento arrastra hojas marchitas,
amarillentas páginas del diario comatoso
de un gris funcionario,
sonrío al leer "soy un mierda",
y entonando una coplilla adapto la letra:
"soy un mierda, sabes que soy un mierda,
soy un mierda, sabes que soy un mierda,
soy un mierda..."

Es entonces, sin buscarlo ni quererlo,
cuando muto en mórbido humano postrado
en el ataud de una cama que huele a orines,
a través de la ventana observo el desfile,
muchachas preciosas de piernas largas,
de ojos azules, de pechos generosos,
de mirada triste   ,
cada una de ellas sonríen satisfechas frente al escaparate.

-las voces me confunden cuando es tu voz la que se pierde
las voces me irritan si es mi voz la que se escapa-

Balanceo mi cuerpo al compás
de una marea de grasa,
reviento el suelo, me alzo dolorido,
lanzo piedras contra el muro de cristal,
soy un primate autista
que trata de comprender el valor
de una gota de lluvia.

Ellas me observan divertidas,
se contonéan con trazos etéreos y delicados,
me devuelven pedazos de alma envueltos
en papel de espejos.

-el aroma de la indiferencia-

Entonces consiento partirme en mil esquirlas
y ascender a la inmensidad del cielo
para jugar a emparejar estrellas
con recuerdos.

domingo, 17 de febrero de 2019


El cielo se inflama
si ella cabalga
a lomos del olvido,
se inflama y desata
los anaranjados chillidos
del apocalipsis.

Recuerdo su mirada
perdida,
tan pequeños los ojos,
escondidos
tras las huellas
de la memoria.

Descendía
desde los puntos ciegos
una luz negra,
brillante,
que al deslizar por sus mejillas
condensaba en aguas marinas,

se vaciaba desbocada sobre el asfalto.


Un cuerpo de niña
que dibujaba cordilleras
con tinta de humo,
que marcaba las muñecas
rendida en el viscolatex,
y contaba las canas
que brotaban
de mi gesto profundo.

Presentiste el final
del cuento,

y reías,

reías convencida del patetismo
de una situación anómala
que reflejaba torrentes
de negro lodo
en el espejo.

El cielo se inflama
si ella cabalga,
desnuda,
como la noche
a lomos del viento,

si desprenden las flores
aromas de luna,

y se entierran
las penas
en las catacumbas
del alma.

miércoles, 13 de febrero de 2019


Aun no amaneció y tú me esperas en la plaza,
la gran carpa dorada abraza tu muslo
y desde la acera
apenas comprendo
por qué estás
ahí.

La situación es un caos de emergencias esfervescentes,
el choque de los fractales
contra los escarpados acantilados
generan vórtices ilusorios de catarsis sísmica,
y en el epicentro de dicho paradigma,
debiste tropezar
y caer en mis brazos.

Recuerdas mi sonrisa cálida
esa que te hizo sentir en casa,
y yo,
que siempre he sido muy pasional,
me limito a imitar a las hienas
mientras aprieto el gatillo:
                - Podría ser tu padre,
                  y si tu madre se parece a tí
                  me hubiera encantado follármela.

Pero te lo tomas a broma,
y entre risas muerdes mi labio inferior,
tan joven,
tan torpe,
no captas la urgencia,
la necesidad imperiosa de bañarme en tu desprecio
y saborear de tus labios
cada insulto,
cada maldición.

El mayor gesto de amor que jamás pudiera concebir
se basa en la necesidad de alejarte,
y que comprendas que veinte años es un mundo
que necesitas explorar sin mi.

jueves, 7 de febrero de 2019

Nunca supiste que planeta habitaba,
sabías que me interesaban las alteraciones magnéticas
en las estrellas próximas a Alfa Centauri,
y que prefería el pez mantequilla cuando íbamos a cenar al japo.

Imagino que sospechabas de mis poderes especiales,
esos que de vez en cuando utilizaba
para derrotar al calvo gilipollas que se escondía
en el espejo,
yo te decía que todo poder conlleva una responsabilidad,
y te reías a todo pulmón,
haciendo aún más tediosas las resacas.

Pero no,
no me llegaste a conocer,
es cierto que sabías cómo me gustaban las mamadas,
y que era disciplinado y aplicado
cuando de tu orgasmo se trataba,
creías que mi sueño era follar como Bukowski,
y como si fuera Bukowski follábamos,
pero no existía un gramo de verdad
en el más desnudo de tus gemidos.

Yo sólo quería morir perdido en tus ojos,
lo demás,
eran fuegos de artificio.

Recuerdo el verano en Cadiz,
por algún motivo seguías mis pensamientos por el paseo marítimo,
yo,
que soy un poco imbécil,
trataba de ocultarlos,
los escondía bajo las telas de colores,
los difuminaba con el humo denso de las flores,
pero obstinada como nunca
hervías en deseos de violar mi psique
con tu vibrador de ectoplasma.

Así fueron pasando días, meses, años...
y de tanto quererte acabé herido
de desilusión,
mientras tú te volvias Venus de Milo, desesperada
por abrazar tempestades.
Nunca supimos decirnos adiós,
tuvo que venir el puto cáncer a deshacer
los ovillos de esparto.
Es curioso cómo ahora tu recuerdo
trepa por mi estómago como una lagartija
que se muere de frío.

Pero no te echo de menos,
porque me prohibiste mentirte
el día que me obligaste a odiarte.

martes, 29 de enero de 2019

Los ventanales son arruyos de luna que se pierden en la noche,
guiños ambarinos en la quietud de la calle.

Dos animales lamen las heridas de su piel renovada,
dos animales de mirada triste,
salvajes.
Locos atrapados en redes de cristal,
que buscan en las mentiras
un rumbo de colisión.
Cosen sus bocas con hilo de acero,
el mismo hilo templado con susurros
y caricias imperfectas.

Un gemido
que quiebra las fronteras,
miradas de lúbrica antimateria
humedecen las sábanas,
los muslos...

...y en frente,
devorando paraísos distópicos,
sus ojos azules enfría las corrientes,
se desangran sobre las aceras
como plástico derretido,
abrasando,
abrazando el polvo de olvidos.

Dos animales que de tanto hablar
decidieron no entenderse
y buscar destellos en los aguaceros,
dos animales que olfatean,
la insufrible belleza del caos.

Los ventanales son ahora ojos de fuego que se autocomplacen,
y no quedan resquicios de ternura enredados en los versos,
ambos lo saben ,
pero el oasis de metal se sublima,
elevando las malas hierbas a categoría lúdica.

Dos animales que lubrican espectativas con la fuerza de un adiós,
y que,
en sus madrigueras,
ocultan los ojos, la garganta, la imagen del espejo...

domingo, 20 de enero de 2019


Viajas por el éter sumergiéndote,
como una mosca vigoréxica
atrapada en un tarro de miel,
y golpeas el cristal con tus músculos
de sangre y goma,
atento al susurro de algún fantasma,
al silbido del tren
con destino a ninguna parte.

Viajas sin moverte apenas del sitio,
de la tienda de ultramarinos
al tercer piso,
del tercer piso
a la azotea,
de la azotea al rincón donde mean los gatos,
donde recojes los versos que olvidaron
los vacíos insomnes.

En esta sucesión en movimiento
de imágenes en sepia
eres la voz del maldito,
los ojos del espino,
el protagonista absoluto de un corto experimental
sin repercusión mediática.

Un agujero negro de medias verdades y apologías completas.

Disfrutas creyéndote el revés del reflejo en el espejo,
y consciente sonríes,
abrazas la certeza de vivir atrapado
en un bucle interdimensional
donde las nubes llueven tequila,
y los pájaros son cirróticos animales
que vomitan alpiste
sobre los parabrisas de los coches.

Pero nunca es tu coche, ni tu bucle, ni tu espejo,
es algo que ulcera más la herida,
algo que lacera tu costado y enciende
cirios con el calor
de tu vientre.

miércoles, 16 de enero de 2019

-Lost in traslation versión gordaco asocial-

Las calles desembocan traviesas en la gran avenida,
es fácil guiarte atendiendo al calor de las luces,
entre los miembros de las tribus
diluirse es casi un precepto,
y navegar,
como navegan los fotones por las aceras,
y mentir al maniquí que con gesto exagerado
te ofrece grandes dosis de nada
a precio aceptable.

La noche se adivina por los hábitos sinuosos de las manadas,
cambia el viento
que arrastra el aroma de gyonzas a la plancha,
se canaliza a través de las puertas traseras
de lo pequeños restaurantes
y aspiran a alcanzar al menos la tercera o cuarta planta de neones.

Entre karaokes y porno hentai me desdibujo de manera consciente,
nadie me entiende
y grito consignas antibelicistas
en medio del gran paso de peatones.

Una muchacha se acerca,
tímida y hermosa me mira con sus ojitos rasgados,
sonrío y corro hacia la acera,
donde me siento.

Ella se sienta a mi lado,
me ofrece un dorayaki de judía roja.

La ciudad se cubre de luciérnagas artificiales
que bailan la danza caníbal del oso distópico,
con mi nueva amiga encaro la noche con el alma trasvestida,
y descubro mundos escondidos tras los mundos ocultos
que se pierden más allá de las puertas,
y elevo mi nivel de toxicidad
superando los límites del silencio.

Horas después,
tal vez días,
me visualizo buscando amaneceres desde el andén de la Estación Central,
mi amiga se hizo espuma
y planeando sobre los edificios
se perdió más allá del mar,
me quedé triste,
hablándole en castellano antiguo a un máquina expendedora,
mientras,
los nativos bebían su té con miradas de reprobación.

Mi piel se hizo plástico,
mis ojos cucarachas de brillante armadura,
y desde la ventana del hotel imagino a Scarlet,
con la mente anestesiada
y el alma con síndrome de Sthendal.

martes, 18 de diciembre de 2018

VETUSTA MORLA. - CUARTELES DE INVIERNO-


Los soviéticos filtraban su comedia
a través del telón de acero,
la noche como aceituna negra que rueda
sin control
hacia el centro exacto de la gran hoguera,
la noche,
que abraza a los malnacidos,
comparte con ellos su trágica visión
de las horas.

Mientras tanto, borrachos de metro y medio
pasean con la  boina calada,
no conocen del mundo
más que la etérea instantánea que esboza el cine
los domingos,
y América es grande,
Marilyn es una diosa, 
Billy Wilder su profeta,
y las sábanas amarillentas
el filtro que protege al pecador
de las poluciones nocturnas.

Entre escena y escena,
entremezclando la realidad con la ficción,
buceo entre la certeza, la quietud
y la belleza del hiperactivo monstruo creador de pesadillas.

En ese estadio anormal
convencer al universo de la posibilidad real
de ser un imbécil resulta hipócrita.

domingo, 2 de diciembre de 2018

El tipo no para de gritar,
se sujeta los mofletes y babea,
la gente se arremolina a su alrededor,
cuestionan su situación,
demandan claridad en sus expresiones,
recriminan su manera de actuar... 

La señora de la tienda de la esquina
se asoma a través del escaparate,
piensa que nadie puede ver
cómo se masturba tras la cortina,
pero Justino es un viejo verde, 
es capaz de distinguir
el aroma de un coño húmedo
desde la otra punta de la calle,
sonríe y entra en la tienda
con la polla en la mano...

segundos más tarde suena un disparo,
un silbido rancio y azulado torna en música de ascensores.

Justino baila la sardana con una rosa roja entre las piernas.

El centro de atención de la escena,
escapa por la calle de atrás...


Desde la azotea planeo planear
hasta encontrar la salida,
sueño con un aterrizaje perfecto,
con dieces de los jueces
y un hoyo en el suelo.
Recita un mantra,
concentra la energía en el entrecejo y respira,
sal a la calle,
bucea por las manadas asido a tu celular,
asume que no existe un mundo que aprecie
la luz interior,
inquieta a los animales en el metro,
mira a los ojos,
relame los labios,
tose sobre las cabritillas amortajadas.
Grita por las calles el hedor de las conversaciones,
defenestra las llamadas a la cordura,
cágate en España, en el rey, en el papa,
en su ejército de folla niños,
límpiate el culo con la bandera,
hazle una mamada a la hipocresía,
abraza a los yonquis de la trasera,
recítales a William Burroughs,
juega a los dardos con Joan Vollmer,
fóllate a Cassidy,
saca el dedo corazón de paseo,
fuerza esfínteres descuidados
y ventila el resultado,
mea en la sección de tallas grandes,
incomoda a los koalas que vampirizan
los estatutos sociales,
y cuando piensen que estás loco,
cuando te tachen de paranoide,
psicótico, bipolar...
asume la posibilidad
y coméntalo con las otras voces.

lunes, 29 de octubre de 2018


El huracán apenas me rozó los labios,
se perdió como caricia en el mar de Asperger,
y, sin embargo...

De vez en cuando recuerdo un sueño,
recurrente sueño de casas en ruinas
habitaciones escondidas,
mares aéreos sobre la arena roja
del erial que rodea el barrio,
y presiento un poder que asola los márgenes del miedo
presiento los gritos desconchando las grietas,
el silencio que se aparta en un rincón
y gimotea desde la quietud de la ausencia...

Uno a uno se vuelven translúcidos los sueños,
como palabras que pierden su significado
y apenas distinguen sus trazos frente al espejo.
Y en perfecto cóctel asimétrico
se desdibujan los contornos que refuerzan la realidad,
es entonces cuando el tripulante susurra,
cuando el sueño se desvanece,
es entonces cuando de tanto rodar son convexas mis aristas
y las estrellas confluyen en un punto exacto del iris.

Ahí es donde navego,
entre el sol
y el alma de un niño viejo,
escondiendo certezas en imágenes confusas.

martes, 9 de octubre de 2018

Acción/reacción.

Octubre enfría las aceras, no hay vida en Oasis.

Uno a uno cuento los granos de arena,
si los divido por las gotas de sudor que acarician mi frente
el resultado
nada tiene que ver con el contorno de tu pecho.

No es tan absurdo como parece,
es una pequeña marca de tiza negra en una pizarra de pueblo,
lo se,
un breve alarido en las estepas de Mongolia,
algo así como destripar camarones
con las uñas de los pies,
pero en el fondo,
sin escarbar demasiado,
es un sofocante auxilio demandado en binario,
no es más,
un destrozo pseudoliterario que escapa del laberinto en ruinas
para caer en la oculta caverna secreta de los misterios.

Acción/reacción.

Si quiero dejar de follar con fantasmas
debo dejar de follar como un fantasma,
si pretendo adoptar cada vaina y permitir que me usen
mejor será no pedir a cambio sonrisas ni afectos.

Acción/reacción.

You spin me right round round round
me mareo y salpico la bola de discoteca

like a record right round round round
de nuevo los tiempos pasados,
y Oasis que se cuelga,
en las piscinas privadas las chicas desnudan sus cuerpo al sol
no,
otro mal paso, otra letanía envuelta en necedades,
la calvicie del asalariado, la hipocresía de occidente,
la versión en yo menor del Adaggio Stravagantte...

Acción/reacción.

Sin followers no hay Nirvana.

viernes, 27 de julio de 2018



Tiempo atrás,
cuando sumergirse en la psiques era un placer culpable,
tiempo atrás,
escribía.
Escribía tu nombre,
recuerdo,
con letras de cenizas,
y soplaba fuerte para ver
cómo se tornaba el azulado cielo
en gris tormenta...

...entonces abrías tus brazos,
sonriente,
y fingías asombro por la cadencia crepuscular de mis palabras.
Sonreías y acariciabas tu clítoris desafiante,
sin parpadear,
disfrutando de la ansiedad que en mí provocabas.

Tiempo atrás no distinguía el sexo del amor,
ambos en tus labios eran uno
y jugaba a resbalar por tus pezones,
a derramar sobre tu espalda las sombras.
Y paseábamos de la mano por las calles de Madrid,
imaginando vidas,
planeando universos,
como dos enajenados que celebran unos segundos de lucidez.

Tiempo atrás gritabas mi nombre por la ventana,
y las sílabas caían a plomo
sobre el asfalto,
de los surcos resultantes brotaban espinosas plantas
que se contorsionaban
y ascendían
tapando la luz del sol.
Y yo,
desde la esquina
abrazaba ráfagas de aire,
perseguía estelas etéreas
sin fijar un rumbo digno de mención.

Tiempo atrás las llamas se tornaron hielo,
las mariposas mutaron en oscuras cucarachas,
y aquel invierno radiactivo
golpeó con su crudeza
el epicentro de toda ilusión.

jueves, 3 de mayo de 2018

Empezar sin razones,
condición dormida que las tinieblas inhiben,
hacerlo sin dudas,
con la cabeza alta,
con el acento alerta.
Empezar sin ambigüedades,
escrutando tus ojos azules
en las depresiones inmortales de Próxima Centauri…

… y derramarse en ellos,
como se malgasta una gota de lluvia
en las playas de Koh Tao.

La soledad me enviste sin piedad,
reflejo alopécico en la pantalla apagada de un Smartphone,
la mirada se revierte en madera,
irradia el alma molesta de quien no cree en la bondad de los ángeles.
Miro la pared,
evoluciona en ventana a través de la que el sol
coacciona cada madrugada,
buceo por corrientes de humo denso,
azulado,
aspiro y me alzo, expiro y desciendo…

… y entre desazones y condiciones oriento  la atención,
la concentro en mis deseos,
y lloro,
como un niño desdentado,
miro la sangre escurriendo por las palmas de mis manos y suspiro,
gimoteo versos no soñados,
pregunto al vacío el por qué de este cambio…

…precario ánimo capaz de convertirme en gigante
cuando escojo el reverso del espejo.

viernes, 20 de abril de 2018



El encierro voluntario se deforma por las corrientes magnéticas,
un nimio instante,
inestable,
una peculiaridad que antes planeaba sin viento
se oculta entre las nubes y es suficiente
para anegar de tristeza la estancia.
No niego que las horas pasadas en el palacio del olvido
no despertaran la rabia,
la anárquica mecánica de la supervivencia,
que las estatuas vivientes de sal,
con ojos vidriosos y recuerdos náufragos,
amordazaran toda sensación de esperanza.
Frente al espejo repaso cada arruga con la yema de los dedos,
siento el cálido aliento de la pálida dama,
gemidos que son susurros...

...mas no me asustan,
lamería sus blancos pezones con el ansia de un recién nacido,
extasiado alteraría los papeles,
abrazado a sus caderas,
descansando las canas en la quietud de su vientre.
Pero ELLA me espera en el palacio del olvido,
ansía de mí los ojos acuosos,
las lagunas oscuras,
la apatía constante...

...me espera tras las rejas oxidadas con la silla de ruedas
y el babero,
con la superioridad de quien destruye por completo
la consistente estructura de un cuerpo
y sumerge la realidad,
en templados charcos de tiempo perdido.

sábado, 20 de enero de 2018

-24horas-


Amanece, amanece y sin rostro
la luz de la mañana desnuda.

Las paredes blancas respiran,
corrientes de aire helado,
suspiros de hielo entre las rendijas.

Varias capas de ropa,
guantes de lija, brazadas de cartón,
y los ojillos rumiando los restos
del alcohol y las benzos refugiadas.

La voz de la vaca burra deshace el ensoñamiento,
es desagradable, duelen los tonos,
golpea la puerta, grosera,
convencida de sacar la basura
se afirma en su proceder.

Abandono la habitación,
mi campo de batalla siempre cubierto de nubes,
largas sombras de hielo,
quince euros en el bolsillo...
paseo por las aceras como un espectro
sin cobertura.

Por la tarde cuando el sol baja se arropan las mentiras,
Bento me arregla un rincón del bar,
no le molesta mi olor,
es un ser-puente entre el vacío y los escenarios,
Bento está enamorado de la Rubia,
desde el mismo día que la contrató,
La Rubia no quiere ataduras y pasea por los hombres
con la libertad de quien puede,
no tiene maldad, está tan acostumbrada a los coqueteos
que ignora los sentimientos de Bento.

Yo tomo nota detrás de un té caliente,
La Rubia siempre me sonríe,
sé que le doy asco pero me sonríe,
es tan hermosa, tan perfecta que no sabe estar seria,
y Bento me mira de reojo, me susurra sus deseos
sabiendo que soy una tumba que palpita por impulso.

Un día Bento me pidió unos versos para La Rubia,
reí como hacía tiempo,
explicándole al probre Bento,
que nadie ha ligado con poemas
desde la muerte del alma, allá por el siglo XIX...

Dejo la taberna bien entrada la noche,
en la tiendecita Mauricio sigue trabajando,
es chino y apenas entiende el castellano,
pero conoce mi naturaleza,
entre culturas distantes, extrañas,
las sombras de la mirada se traducen
de igual forma.
Yo le llamo Chen, no sé si será su nombre verdadero,
pero Chen me parece más digno que Mauricio,
Chen saca una botella de Ron,
está abierta y desgastada,
compartimos la vida a tragos,
me cuenta historias increíbles que apenas entiendo,
saca de la cartera una foto ajada,
un hombre joven con uniforme militar sostiene
un recién nacido,
junto a ellos una joven de mirada triste,
Chen besa la foto, padre, madre, -dice Chen-
y llora como un niño...
Quiero decirle que la distancia es un estado de ánimo,
pero quién soy yo más que un borracho sin ilusiones
que asfixia los días y sodomiza las noches.

Cuando Chen se duerme aparece Katy, es rumana,
cuida de Chen...

La vaca burra ya ha abierto el portal,
como quien busca a tientas una bola de aire en un tornado de hielo
llego al salón.
El ordenador está libre,
escribo mis mentiras, mis sensaciones,
luego borro cada uno de los versos,
de mi nada quedará que no pueda ser quemado,
la vaca burra me deja entrar en la habitación,
la cama es un lujo, prefiero el colchón en el suelo,
esta vez son lexatines, me tomo seis o siete
la cabeza me estalla y añoro el sueño,
duermo,
al fin duermo...
y soy un padre de familia,
y vivo en una casa baja, con jardín, con un chihuahua,
dos hijos del atleti
y una mujer que se moja al mirarme,
que acuesta a los niños y se desnuda,
para hacerme el amor en el sofá...
Y pasa la noche como una gran hija de puta
que se divierte torturando fantasmas,
y siento como se derrama entre las sábanas
el último cartón de vino.